De Quincey Se Pasea Por La Avenida Tres Poniente: Recuerdos De Un Maipuciano Fumador De Ilusiones
Este delirio más real que mi escritura
con nombre y apellido y tiernos senos
este delirio de caderas prominentes y falta de respeto
se llamó Liz por siete años
(siete como los años negros de un espejo roto)
Lo ví correr desnudo a este delirio
entre versos y plegarias ciegas
saltar de rima en rima hasta el centro mismo del misterio
caminar a sus anchas
por los angostos pasillos de mi corzón
y sonreír a diestra y siniestra como si nada importara
a pesar de mi notoria decadencia
de las buenas costumbres
del inapelable dictamen de los Justos
Y ahora, un poco infame antes de tiempo, un niño viejo
le rezo a la mentira para que me ayude a atravesar la calle
juro que hasta las prostitutas se enternecen conmigo
y soy ese sucio adicto a la belleza
que aguarda por su dosis de veneno
para morir un día más sin tener complicaciones.
Cargando comentarios...