Yo quería decirle
que no pasaría hambre
que la casa la construiría
con mis propias manos
y en su respectivo jardín
nuestros hijos serían terriblemente felices
y decirle además que la luna
y el sol y las estrellas
que sí que sus ojos sus muslos
su corazón su abdomen
que sí que yo sabía a ciencia cierta
que bajaba del cielo y subía del infierno
que toda ella en persona
era un Himme á la Beauté
que incluso estaba inventando un diccionario
para decir lo que tenía que decirle
pero pasan los años
y más sabe el diablo por viejo que por diablo
más sabe una dueña de casa que una musa:
sí, pasaría hambre a mi lado
deberíamos el arriendo
a estas alturas nuestros hijos
nos habrían abandonado después de traicionarnos
y la belleza se fue como se nos fue la vida
pavorosamente veloz, pavorosamente
que hace frío
que está nublado
y la poesía no sirve para nada, por supuesto.
 
Gracias a Dios no está conmigo.
 
 
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