De los Andes a Monte Calvo.
 
De Cartagena por el canal de Panamá un mes hasta el puerto de Pusan, después de pasar por Hawái y Japón. Antes de arribar era consciente, pues además de ser voluntario, sabía qué eran los destellos que se avistaban, que los vería sobre su cabeza y que no había vuelta atrás. El impacto principal devastador, todo destruido, arrasado, miseria, gente sin casa y sin abrigo. El terreno coreano, rodeado de cerros no fue un problema; acostumbrados a los andes.
 
 
Decreto 3927
Él y otros cinco mil noventa y nueve, (cuatro mil trescientos catorce de infantería y setecientos ochenta y seis de la marina), una guerra que no es suya pero le enorgullece, dejar en alto la bandera,  el nombre de la patria, el de su familia. Pedro Vergara, cabo segundo Batallón Colombia, rolo nacido en 1931. De combatir guerrilla en el cafetero a defender los cerros coreanos.
De varios países convocados;
- De donde es usted –preguntaban. Decía– de Colombia.
- Ah de Columbia, ¡estado de Columbia!
- No, no, no de Colombia, el primer país al norte de Sudamérica!.
21 de mayo de 1951, inicialmente, mil sesenta hombres al mando del coronel Jaime Polaina Pullo, comandante del Batallón Colombia pisaron tierras coreanas con un único fin, luchar. Recuerda como disparó por primera vez un arma a los 16 años, gracias a la agitada violencia en el país producida por el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán.
 
Old Baldy
La batalla más sanguinaria de todas, aquí quedaron varios de sus compañeros, especial protagonismo de los colombianos, la artillería enemiga era fuerte el bando armado por comunistas soviéticos y chinos duro-mortal, hasta entre las heces se conserva la vida. Atrincherados, en las noches a oscuro silencio, si se escuchaba un ruido, con coordenadas al segundo una ráfaga todo desaparecía, era problema entonces, los pasos de ratas detrás de latas de comida.
 
Noches negras, tensas, lentas y las peores armas psicológicas chinas “Colombianos ustedes qué hacen acá, vinieron a matarnos, vinieron a ayudarle al imperialismo yanqui. Nosotros no somos sus enemigos, ustedes son de un país muy lejano, por qué están aquí asesinándonos” se les disparaba y volteaban su atención, día y noche.
Era verano y la guerra fría, pero ni una hoja, luego al poco tiempo dos dígitos bajo cero, una media en cada axila y una media en cada pie, cada 6 horas cambiar y que el sudor no se volviese un sólido.
 
 
Ahora
Página 2
El saldo total de la participación de hombres colombianos en la guerra de Corea  de ciento sesenta y tres soldados muertos, cuatrocientos cuarenta y ocho heridos y veintiocho prisioneros canjeados. 47 se esfumaron en las líneas de arrastre, despojos en algún lugar de lo que ahora es primer mundo, potencia mundial. Monumentos de gracias en Seúl e Incheon, pero los Z ni de aquí ni de allá saben que pasó. Pero ese es el mérito del soldado, ellos sienten querer garantizar libertad, democracia, justicia. Así es todo hoy en corea del sur y realmente valió la pena, aunque su trato de vuelta no sea ciento por ciento justo.
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