En el nido nacen los huevos,
pequeños y tenues aguiluchos,
nido de pasto y ramos silvestre,
cascarones rotos que parten,
de los huevos el águila se eleva al cielo.
 
Su pico elegante como diamante,
su cuerpo de efímero a galante,
de garras encorvadas como agarbes,
de plumas soberbias y semblantes,
vuelo rápido en su caza al horizonte.
 
Baeza de historias medievales,
luces como acuosos retales,
caballeros como jazmines florales,
doncellas como lavandas celestiales,
monjes como tomillos carnales.
 
Monasterios como mansiones letales,
alcazabas como néctar militares,
hogares de siervos fraternales,
palacios de corceles literales,
de calles de ungüentos medievales.
 
Fraternales pasajeros de cuento,
viajeros soases del tiempo,
leyenda recia sin precio,
linda pacer de algo recio,
extrema igualdad de esperpento.
 
Espejo recio de tiempo,
invento secreto de ungüento,
amor sincero que expreso,
no quiere el poema quien quiere,
quiere el poema y al poeta quien puede,
fango valiente quien no teme.
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