Cuando duerme mi guitarra

la cuerda de mi alma recoge esperanzas

y mis sueños florecen

en melodías.

Pero a veces despierto sobresaltado

por melodías que desconozco

y mis cuerdas se tensan

en precipicios giratorios.

Entonces una paloma

toma forma de guitarra

y canta un himno de consolación.

Su canto merodea entre los bosques

y despierta mariposas.

Ellas ríen en el rostro de las flores.

El amor que despierta en mi corazón

me regresa a las raíces de los árboles.

Y allí permanezco en silencio.

El rocío baila al compás del viento

y el graznido de las aves

y las hojas que descienden a la tierra

en medio de la amanecida

atraen otras melodías

que desconozco.

Entonces mis cuerdas giran

en los ecos a las palabras

y me desafino en un sobresalto.

Algo me invita al canto

y de pronto pierdo el oído

y mi voz se ha ido

en un precipicio giratorio.

Y regresa la guitarra en forma de paloma

y me reprocha dulcemente

mientras asciende a los cielos

en escalas musicales.

E.D.A

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