Amanece en mi pequeña ciudad,
el frío seco y yo
nos conocemos tanto
que entre mate y mate
conversamos.
Transparente
cristal
hielo universal
deja tu seriedad
severa con los niños
de la Patagonia aislada,
deja a los que no tienen nada
ni comida
ni abrigo
se conduzcan hacia la escuela,
sólo van al saber
a su primer conocer
deja que el calor
de mi
mano
hecha escritura y voz
deshiele su caminar,
ellos los pequeños
de hoy y de mañana
todavía no te comprenden.
¡ Enfríame a mí!
¡ Congélame si puedes!
Pero a ellos
déjalos con la inocencia toda
en la pequeña sonrisa,
en la carcajada blanca de los niños.
En tu milenaria
existencia
con toda tu experiencia
de escarcha,
seguiremos dialogando
pasado mañana.
Yo te esperaré
serenamente
con la llama
roja de mi fuego.
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