Seguramente, no debe haber lucha más agotadora e inútil.
¿Luchar contra la realidad? Es ridículo, porque sabes de antemano que perderás por más que te engañes imaginando un triunfo.
Es tan inútil que equivale a intentar vencer a la muerte.
Pasando a analizar este intento de manera colectiva, resulta que hay regímenes que intentan ir contra la realidad y no sólo eso, intentan cambiarla. Desde luego no lo logran, entonces la tergiversan, creyéndose mucho más astutos que sus gobernados, porque, aunque no se crea les ha llegado a funcionar, pero LA REALIDAD, ¡ay la realidad! Siempre, tarde o temprano los alcanzará y les cobrará con creces su atrevimiento de vencerla. Es por esto que también, tarde o temprano, los regímenes autoritarios son aniquilados,
La realidad es una y la ley existencial dicta que debe enfrentarse tal cual es. Sin embargo, esa osadía repleta de valentía estúpida, tiene consecuencias profundas que ningún cobarde soportaría e incluso, los auténticos valientes, pueden resultar profundamente afectados. Con las cosas así, muchos optan por darle la vuelta.
Todas las realidades son diferentes por lo que no hay una fórmula para enfrentarla. Sin embargo, es irónico, que haya quien se siente capaz de asesorar acerca de realidades ajenas, pero no se tienen las agallas para enfrentar la propia, esto también es una realidad.
Cada quien tiene que enfrentar su realidad, pero volviendo a lo de gobernar, hacer una realidad pública, tiene consecuencias negativas por lo que nunca sucederá, ya que descubrirla y todos sepan cual es, para después, además, enfrentarla, eleva la probabilidad de que desaparezcas y también tu posición de poder. Para los poderosos, TODO antes que perder el poder.
Los políticos de siempre intentarán por todos los medios “diluir” la realidad. Buscarán hacerla más digerible para una sociedad hundida. Que esta tenga otra visión de lo que ocurre, de lo que perciben y respiran, a través de la búsqueda de culpables que los libere de cualquier responsabilidad por el caos.
Vuelvo a lo mismo, tal vez resultará, pero será por un corto periodo de tiempo, pero al igual que las mentiras, estas crecerán y se perderá su control con lo cual se pasa a la etapa del cinismo que es el cenit de lo irreal. Desde ese punto, iniciará la caída, de la persona, del gobierno, del país y de la sociedad.
Ahora la realidad ha aparecido arrasando sin piedad a los que tiene que afectar. Ya no hay quien la disimule. Pega directamente destrozando de inmediato a los más vulnerables, pero al mismo tiempo provocando que los ayer considerados indefensos, se conviertan en seres sin nada que perder, los más peligrosos personajes de cualquier revuelta donde una sociedad busca terminar con lo que realmente vive.
La realidad, ahora incontrolable, termina con todo lo supuestamente estaba blindado. Aparece la esperanza de que surja alguien que logre el control sumergiéndose en el caos, poner orden y tranquilizar con propuestas de reinicio que, ahora sí, partan de la verdadera realidad, dejen de lado la “magia social” y todo aquel engaño que los trajo hasta la actual realidad.
En cualquier sociedad, la posibilidad de un levantamiento por desesperación social estará siempre vivo. Lo irreal tiene una caducidad y si esta se alcanza inesperadamente inimaginable será lo real. La Historia de la Humanidad tiene infinidad de ejemplos.
Contra la realidad
La permanente necesidad humana de eludir la realidad puede ser un alivio, pero siempre será temporal. Nuestra realidad s…
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