LA DECISION DE RAQUEL
Publicado en Apr 15, 2013
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Era final de semestre y los jóvenes de tercero de la licenciatura de Administración de Empresas tenían muchos trabajos que entregar. Tal era el caso de Raquel y de todos sus compañeros; sin embargo, Raquel no estaba preocupada pues su novio Osvaldo le iba a ayudar.
   —Que suerte que tengas quien te ayude –le dijo una compañera mientras salían del salón.
   —Sí, no sé qué haría sin él –respondió Raquel con una gran sonrisa– Osvaldo ya sabe de todos estos trabajos y no le molesta ayudarme, siempre y cuando no tenga mucho trabajo.
   En eso se oyó un claxon, era Osvaldo.
   —Ya vinieron por nosotros –le dijo a Víctor.
   Rápidamente Víctor y Raquel se despidieron de todos.
   Víctor es un compañero de la escuela, más que un compañero, es el mejor amigo de Raquel, a quien le cuenta todo. Él llegó a la ciudad de México hace dos años para estudiar la universidad gracias a una beca. Actualmente vive solo en un departamento.
   —Gracias por el aventón –le dijo Víctor a Osvaldo.
   —De nada –respondió.
   —Bye, nos vemos mañana –dijo Raquel.
   Raquel Fuentes, con apenas 20 años, es la heredera de las empresas más famosas de Latinoamérica, por eso estudio Administración de Empresas pues sabe que algún día se va a encargar del negocio de la familia. Es novia de Osvaldo desde que eran niños, aunque él le lleva 4 años. Osvaldo Robles, también, heredero de la compañía exportadora de la mejor madera de México.
   A la semana siguiente, ya libres de cualquier presión, los chavos organizaron una pequeña fiesta en la escuela.
   —¿Qué vas a hacer en las vacaciones? –Preguntó Raquel– Supongo que te vas a ir con tu familia.
   —No creo –respondió Víctor– Necesito dinero y me voy a quedar a trabajar. Tal vez vaya en las próximas vacaciones. ¿Y tú?
   —Seguramente me voy con Osvaldo a Cancún –respondió ella.
   —Pues no te oyes muy emocionada.
   —Es que, siempre es lo mismo, esta vez tengo ganas de hacer algo diferente, pero… –suspiró– por el momento debo concentrarme en la fiesta de fin de año. Ojala que puedas ir, sabes que contigo me la paso muy bien.
   —Haré un esfuerzo por estar contigo.
   Raquel se sonrojó, aunque no sabía bien porqué.
   El 31 de Diciembre llegó y la fiesta fue en un gran salón al sur de la ciudad de México con motivo de reconocer a los mejores trabajadores de la empresa de la familia Fuentes.
   Raquel se veía hermosa; no podían faltar Osvaldo y sus padres. Curiosamente algunos medios de comunicación se habían metido de colados.
 Después de la cena y los reconocimientos hubo música para bailar. Raquel estaba con Osvaldo bailando y se sentía contenta, pero le faltaba algo…
   En ese instante sonó su celular y se disculpo con Osvaldo dejándolo en la pista mientras ella se alejaba del ruido. Observó en su identificador que era Víctor.
   —¿Víctor, dónde estás? –Preguntó Raquel preocupada– ¿Por qué no has llegado?
   —Perdóname, no voy a poder asistir –respondió apenado– Mi jefe me dejó mucho trabajo, lo siento.
   —Está bien, yo entiendo –dijo triste– Adiós.
   —Adiós.
   En cuanto Raquel volvió al salón, la música se detuvo. Los señores Fuentes y Robles se encontraban en la plataforma y tomando el micrófono les pidieron a sus hijos que subieran también.
   Los medios se acercaron a tomar fotos.
   El señor Fuentes pidió la palabra y tomando a su hija de la mano anunció:
   —Me alegro que nos acompañen en este día tan especial para nosotros pues quiero anunciarles el compromiso de mi hija Raquel con su novio Osvaldo –se oyeron miles de aplausos y los fotógrafos no dejaban de asediar a la joven pareja.
   Raquel quedó impactada con la noticia, sus padres y sus suegros se abrazaron, la joven no sabía qué hacer o que decir.
   —¿Tú sabías algo de esto? –le preguntó Raquel a su novio.
   —Te juro que yo no sabía nada, estoy igual que tú, en serio.
   —Entonces, ¿de dónde sacaron que nos vamos a casar?
   —No lo sé, pero ¿no te quieres casar conmigo?
   —No es eso, es que me tomó por sorpresa. Además necesito terminar mi carrera.
   Al terminar la fiesta cada quien regresó a su casa.
   —Buenas noches, me voy a dormir –dijo el señor Fuentes, dándole un beso a su esposa y a su hija.
   —Papá, tenemos que hablar –le dijo Raquel mientras el mayordomo le quitaba el abrigo.
   —Hablamos mañana, estoy muy cansado –y se fue.
   Raquel se quedó con la palabra en la boca.
   A la mañana siguiente, en el desayuno, todos estaban en la mesa: Raquel, sus papás y su pequeña hermana de 10 años.
   —Papá, debemos hablar –dijo Raquel seriamente.
   —Te oigo, hija –respondió el señor– ¡Jaime, Jaime! –Gritó– ¿Dónde está mi periódico?
   —Papá, ¿de dónde sacaste que Osvaldo y yo nos vamos a casar?
   —¿Te vas a casar con Osvaldo? –preguntó su hermana con una sonrisa en el rostro.
   —No, no me voy a casar.
   —¿Por qué no? –Preguntó el señor enojado– Llevas años siendo su novia, ya es tiempo de que se casen.
   —Por eso, desde que tengo memoria soy su novia, necesito conocer más chavos y ver si en realidad estoy enamorada de él.
   —Perdón, señor –dijo el mayordomo interrumpiendo– aquí esta su periódico, lo acaban de traer. Con permiso.
   —¡Mira! –Exclamó el señor– Salimos en la portada de sociales: “Raquel Fuentes y Osvaldo Robles al fin se casan”
   —Papá, no has entendido –pero el señor seguía leyendo el artículo.
   Raquel se paró de la mesa, arrojó su servilleta y se subió a su habitación. Su hermana la siguió.
   Raquel sacó una maleta y empezó a guardar sus cosas.
   —¿Adónde vas? –le preguntó su hermana con la voz entrecortada por las lágrimas en sus ojos.
   —No lo sé, pero te aseguro que en cualquier lugar estaré mejor que aquí –respondió secándole las lagrimas– además me puedes hablar a mi celular las veces que quieras.
   Raquel esperó a que sus papás se fueran para que pudiera salir sin problemas.
   —Adiós, chiquita –le dijo a su hermana, llorando– Háblame cuando quieras. Recuerda siempre dar tu opinión, para que no te pase lo mismo que a mí –le dijo mientras la abrazaba– Adiós –tomó su maleta y se fue.
   Caminó durante todo el día, sin rumbo fijo, no tenía a donde ir; sin embargo la noche se acercaba y tenía que buscar un lugar para dormir.
   Mientras tanto, en el departamento de Víctor, éste se preparaba para cenar cuando sonó el timbre.
   —¡Raquel!- dijo sorprendido.
   —Perdón por llegar sin avisar, pero no sabía a dónde ir –dijo Raquel.
   —Pasa, estaba a punto de cenar –cerró la puerta– te prepararé algo.
   —Gracias.
   Raquel le contó lo que había pasado en su casa y Víctor le ofreció la suya el tiempo que quisiera. Por el momento Raquel dormiría en la cama y Víctor en el sofá.
   —Por favor –dijo Raquel– no le digas a nadie que estoy viviendo contigo. No quiero que me encuentren.
   Por otro lado, en la casa de los Fuentes…
   —¿Cómo que tu hermana se fue? –Preguntó el señor Fuentes a la niña– ¿A dónde?
   —No lo sé, solo dijo que jamás iba a regresar.
   La señora Fuentes le habló a Osvaldo, pero éste le dijo que no había visto a Raquel desde la fiesta.
   —No se preocupe, señora- dijo Osvaldo- Investigaré con sus amigos; le he estado marcando pero apagó su celular, ya sabe para ponernos de acuerdo para el viaje a Cancún –y colgó.
   Osvaldo le habló a todos los compañeros de Raquel, a Víctor también.
   —No, no la he visto –respondió Víctor.
   —¿Quién es? –preguntó Raquel.
   —Osvaldo –contestó él, murmurando.
   Las semanas pasaron y nadie sabía nada de Raquel a excepción de su hermana y de Víctor.
   Un día, mientras Víctor estaba en su trabajo, Raquel aprovechó para salir a comprarse ropa nueva, pues pronto volverían a clases. Cuando regresaba, vio a Osvaldo en su auto y éste también la vio, así que Raquel apresuró el paso, pero Osvaldo la logró detener. Raquel le explicó que estaba bien, pero que no iba a volver a su casa hasta que sus padres la dejaran tomar sus propias decisiones.
   —Al menos dime dónde estás viviendo –preguntó Osvaldo.
   Raquel no sabía si decirle, pero como conocía a Víctor no se molestaría.
   —Estoy viviendo con Víctor –respondió segura.
   —¿Qué? –Dijo sobresaltado– ¿Con él?
   —Es mi amigo y tú lo conoces muy bien.
   —Precisamente por eso, porque lo conozco sé que quiere contigo.
   —¿Cómo puedes decir eso? Yo confío en él.
   —Pues deberías confiar más en mi que soy tu novio –dijo levantando el tono de voz– Adiós –se subió a su auto y se fue.
   —¡Osvaldo, espérate! –gritó– ¡¡Osvaldo!! –pero Osvaldo ya se había ido.
   Raquel levantó sus bolsas y se fue al departamento, al entrar aventó las cosas en el sofá, se encerró en la habitación y comenzó a llorar.
   Más tarde llegó Víctor, llevaba una sorpresa para Raquel, y al oír su llanto dejó todo en la mesa, tocó la puerta pidiéndole que la abriera, pero ella no lo hizo; así que fue a buscar unas llaves de repuesto con las que abrió y encontró a Raquel sentada en el piso, llorando desconsoladamente.
   —Raquel, estas llorando –dijo sorprendido mientras se agachaba a donde estaba ella.
   Raquel no dijo nada, sólo lo abrazó.
   Después, Víctor la ayudó a parase y se sentaron en la cama, ella seguía llorando y Víctor la abrazó mientras le decía dulces palabras para tranquilizarla.
   —Me encontré a Osvaldo y se enojó porque estoy viviendo contigo –Víctor no dijo nada.
   —Raquel –dijo Víctor– tal vez no es el mejor momento –Raquel se separó de Víctor aún con lagrimas en los ojos– pero ya no puedo ocultar más mis sentimientos… Raquel, te quiero… Estoy enamorado de ti desde que entramos a la universidad –Raquel se quedó mirándolo, Víctor también la miraba fijamente; poco a poco los dos se fueron acercando hasta besarse tiernamente, pero, entonces, Raquel reaccionó y se apartó de él.
   —Perdóname –dijo Víctor levantándose.
   —No te vayas, quédate conmigo, no quiero estar sola –secándose las lágrimas.
   Entonces Víctor se recostó en la cama, Raquel se acomodó sobre su pecho y, así, se quedaron dormidos.
   Al otro día Raquel se levantó muy temprano sin hacer ruido, para no despertar a Víctor, y arregló su maleta. Después escribió una carta que dejó sobre el buró y se fue. Cuando Víctor despertó, vio la carta y la leyó:
            Víctor:
  Cuando estés leyendo esta carta tal vez ya esté en mi casa. Muchas gracias por tu hospitalidad. No te quise despertar porque seguramente me hubieras impedido irme.
  En verdad gracias por todo y perdóname por usarte como mi paño de lagrimas, tú no te lo merecías.
  Con eso que pasó anoche me siento confundida, pero en cuanto me case con Osvaldo todo habrá quedado como un lindo sueño.
                                                                                                                             Gracias y adiós
                                                                                                                                                                            Atte. Raquel
   Víctor se quedó muy triste pues, aun después de confesarle lo que sentía por ella, Raquel había preferido irse para casarse con Osvaldo.
   En efecto, Raquel ya estaba en su casa y les pidió a sus padres que la boda fuera lo antes posible pero, que, solo se casaría por lo civil. Los papás de Raquel estaban muy contentos y llamaron a los padres de Osvaldo para darles la noticia y confirmar el día. La nota salió en todos los periódicos: “Raquel Fuentes y Osvaldo Robles contraerán matrimonio el próximo sábado”
   El sábado, muy temprano, la señora Fuentes ayudó a su hija a vestirse.
   —Te vez hermosa, hija –le dijo con mucha ilusión.
   Raquel se miró en el espejo y al contemplarse con su vestido blanco se le salieron las lágrimas.
   —Pero, Raquel, no tienes por qué llorar. Hoy es el día más feliz de tu vida.
   —Mamá, puedes dejarme sola unos minutos.
   La señora no dijo nada y salió de la habitación. Al poco rato entró su hermana y la encontró llorando.
   —Dice mi mamá que ya es hora –dijo la niña– ¡Estás llorando! –Exclamó– ¿Por qué?
   —No sé si estoy haciendo lo correcto –respondió Raquel.
   —Tal vez piensas que soy pequeña, pero sé que si no amas a Osvaldo no te deberías casar con él.
   —Has visto muchas telenovelas, hermanita. Pero di mi palabra y tengo que casarme.
   —Como tú quieras.
   Poco después en el registro civil, el juez hace la pregunta obligada:
   —Hay alguien aquí que diga que esta pareja no deba casarse.
   El silencio invadió la sala y nadie dijo nada por lo que el juez continuo, pero…
   —Yo me opongo a esta boda –dijo Raquel interrumpiéndolo justo a tiempo.
   Ninguno de los presentes lo podía creer.
   —Perdóname, Osvaldo –le dijo– no quise lastimarte, pero si me caso contigo voy a ser infeliz y te haré infeliz porque me enamoré de otra persona. Por favor perdóname –le dio un beso en la mejilla y salió corriendo.
   Por supuesto que los medios habían tomado fotos de todo.
   Mientras tanto, Víctor veía la televisión acostado en la cama cuando, de pronto, sonó el timbre. Se levantó sin ganas y abrió la puerta.
   —¡Raquel! –exclamó Víctor– Pensé que… –pero Raquel no lo dejó terminar y lo besó.
   —Te amo –dijo Raquel– No quería aceptarlo por mis padres, pero eso ya no importa.
   Esa noche fue inolvidable para Víctor y para Raquel.
   Al día siguiente, poco después del medio día, llegó Osvaldo al departamento de Víctor y pidió hablar con Raquel.
   —Osvaldo, lo siento mucho, pero –dijo Raquel, sin embargo fue interrumpida por Osvaldo.
   —Te entiendo y me alegra que lo hayas hecho. Tenias razón, si nos casábamos íbamos a ser muy infelices, pero tú fuiste valiente, no te importó lo que dijeran tus padres o la sociedad…
   —Osvaldo yo…
   —Por favor, déjame terminar. Yo tenía miedo, habíamos sido novios desde niños, creí que estaba enamorado, pero hasta hace unos días comprendí que no, que lo que siento por ti es un cariño de hermano y que mejor que verte feliz con un hombre que te quiere.
   Raquel y Osvaldo se abrazaron como dos buenos amigos. Todo había quedado en el pasado.
   En el primer día de clases, todos estaban enterados de lo que había hecho Raquel en su boda, pero eso no le importó a la nueva pareja que no dejaban de demostrar su amor a los cuatro vientos.
FIN
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Foto del autor Alejandra Jessaid Vargas Santiago
Textos Publicados: 14
Miembro desde: Mar 17, 2013
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Descripción

Raquel y Osvaldo sonnovios desde hace mucho tiempo, pero en verdad es amor lo que sienten el uno por el otro?

Palabras Clave: desicion escuela amor trabajo fiesta vacaciones

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Relatos


Derechos de Autor: Alejandra Jessaid


Comentarios (2)add comment
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kalutavon

Una historia de amor con un final feliz. De la lectura se desprenden innumerables ideas que por ahora me las guardo, sólo decirte que te felicito por la gran imaginación que muestras. Seguramente te leeré en otra ocasión. Saludos.
Responder
April 15, 2013
 

Alejandra Jessaid Vargas Santiago

muchas gracias por tu comentario, es muy importante para mi :) y espero te gusten mis demás historias... saludos!! :)
Responder
April 15, 2013

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busy