La sed nefasta
Publicado en Nov 16, 2012
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Trabajo en una funeraria. Soy el dueño. Vivo detrás del local. Allí, por las mañanas, me levanto esperando que alguien muera. Miro el Sol y, si está amarillento, (tirando a enfermo), nace mi esperanza de un día productivo. Vivo sólo. Para entretenerme, he sabido acostarme en ataúdes. Luego de limpiarlos, ¡claro! Mi vida es aburrida, monótona, sublime y absurdamente bella: conozco la muerte mejor que nadie. Ese es mi mayor tesoro. Otros también poseo. Como, por ejemplo, una anticuada bicicleta  color negro, (la cual supe usar en ciertos carnavales, vestido de parca, con guadaña incluida); una caja de bombones con cartas románticas de mis abuelos, padres y algún que otro efímero amor; y una infinidad de barcos y aviones a escala, (pasión que tengo desde joven).
                Para que vean y sepan que, en mi vida, no todo es desolación y tedio, les contaré un sueño muy vívido que tuve hace poco. Hasta donde recuerdo, era algo así:
                Era domingo por la tarde. Aburrido y sin nada que hacer, salí de casa en busca de unos dulces; me sentía un amargo… Lo único abierto, era el Shopping, cruzando la plaza. Caminé unas cuadras y llegué a la misma. Allí, niños traviesos jugaban a las escondidas; mientras, los ancianos, tomaban mate con tortas de chocolate y dulce de leche, recubiertas con crema; manchándose las ropas y los cachetes. Fue como una visión: al ver el principio y el fin, (de la vida), supe que el mío propio estaba cerca. Algo de viento, un ruido sordo espantando las palomas y el grito de un pequeño que sonó a horror… fue todo. No necesité más. Entonces, sólo fui a cumplir mi destino, sin tratar de huir, creyendo que era mi deber.
                Al llegar al centro comercial, mis temores se disiparon; me dejé fascinar por las luces brillantes, los lujos de este mundo vano. Luego de chequear mi billetera, entré sin más que la ansiedad natural de alcanzar la meta: una muerte rosa. No sabía como sería, pero, allí la encontraría. “This is the end… beautyfull friend…”. Morrison sonaba por los corredores. Todo se iba confirmando. Todo daba señales de que estaba en el lugar indicado al tiempo justo.
                Volví a tierra. Golosinas. ¿Dónde encontrarlas? Vi tiendas de ropa, de música, de plantas, de joyas. Pero, los dulces, ¿quién los tiene? ¿Quién es el dueño de los caramelos? Así, me fui adentrando. En ese fresco y cínico mercado turco. Un piso. Otro. Uno más. Infinitas plantas hacia el cielo que nunca se alcanza. Sólo con la nefasta parca.
                Tarde algún tiempo en darme cuenta que estaba perdido. Preguntando, se llega a Roma. Solía decir mi padre. Pero: ¿cómo hablar con ellos? ¡Estaban vivos! En la vida, decía mi madre, hay que saber resignarse a tiempo. Sino, se sufre. Simplemente, rompí los límites: entre en una parcela verde… con catarata incluida.
                ¿Cómo enfrentar el ridículo sin hacerlo? Imposible. Todos me miraban. Ninguno se digno a preguntarme si estaba perdido. Así es que, tuve que aplicar la lógica: daría un espectáculo. El mejor de mi vida. Finalmente, brillaría. Pinté mi cara con barro y me dispuse a bailar. Primero como un mono cómico. Luego, algo de ballet. Finalmente, enamoré a la muerte de mí, imantándolos a todos, arrastrándolos.
                Pronto llegó la recompensa: bolitas de licor, recubiertas de chocolate. Cuando, pensé, eran suficientes, dejé de bailar. Di la espalda a todos y recogí mi premio. Algunos abuchearon. Pero, el show, ya había terminado.
                Tuve lo mío. Fui en busca de dulces y los conseguí. Aunque, buscaba gomitas de colores. No esas turbias perlas del vicio encarnado. Jamás había bebido. Pero, siendo mi paga, no quise despreciarla. Así fue que comí todos los chocolates. Emborrachándome. Todo para morir ahogado en mi propio vómito. Inconsciente.
                Ese es el precio de brillar, me dijeron, al recibirme. Luego, no resta más que la muerte.
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Foto del autor Facundo Emanuel Cortina
Textos Publicados: 25
Miembro desde: Nov 16, 2012
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Descripción

relato del libro "cuentos profanos"

Palabras Clave: La sed nefasta

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Ficcin


Creditos: Facundo Emanuel

Derechos de Autor: Reservados


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