El ciclo del amor eterno
Publicado en Aug 24, 2023
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Capítulo 1: El primer encuentro
Era una tarde de verano, y el sol se ponía lentamente en el horizonte. El parque estaba lleno de gente que disfrutaba del aire fresco y la naturaleza. Entre ellos, había una chica de cabello castaño y ojos verdes, que caminaba distraídamente por el sendero. Se llamaba Luna, y tenía 17 años. Era una estudiante de secundaria, que soñaba con encontrar el amor de su vida.
De repente, sintió que alguien la empujaba por detrás, y cayó al suelo. Al levantar la vista, vio a un chico de cabello rubio y ojos azules, que se disculpaba apresuradamente.
Lo siento mucho, no te vi. ¿Estás bien? - dijo el chico, extendiendo su mano para ayudarla a levantarse.
Sí, estoy bien. No te preocupes - dijo Luna, tomando su mano y sintiendo un cosquilleo en el corazón.
Me llamo Leo, y soy nuevo en la ciudad. Estoy buscando el instituto donde voy a estudiar. ¿Sabes dónde queda? - preguntó Leo, sonriendo amablemente.
Sí, claro. Yo también estudio ahí. Te puedo acompañar, si quieres - dijo Luna, devolviéndole la sonrisa.
Eso sería genial. Gracias - dijo Leo, cogiendo su mochila.
Así comenzó el primer encuentro entre Luna y Leo, dos almas destinadas a encontrarse y a separarse una y otra vez. Lo que ellos no sabían, era que Luna tenía una maldición: moriría a los 7 días de conocer a su amor verdadero, y renacería en otro lugar y tiempo, sin recordar nada de su vida anterior. Y Leo tenía una misión: encontrarla en cada reencarnación, y hacerla feliz antes de que fuera demasiado tarde.
¿Podrán romper el ciclo del amor eterno? ¿O estarán condenados a repetirlo para siempre?
 Capítulo 2: El primer beso
Luna y Leo caminaron juntos hasta el instituto, charlando animadamente. Se dieron cuenta de que tenían muchas cosas en común: les gustaba la música, el cine, los libros, y los animales. También se hicieron algunas bromas, y se rieron a carcajadas. Luna se sentía feliz, y pensaba que Leo era el chico más simpático y guapo que había conocido.
Al llegar al instituto, Leo le agradeció a Luna por su ayuda, y le preguntó si podía verla de nuevo.
Claro, me encantaría - dijo Luna, sonrojándose.
¿Qué tal si nos vemos mañana después de clase? Podríamos ir al cine, o a tomar un helado - sugirió Leo, mirándola con ternura.
Me parece perfecto - dijo Luna, asintiendo con la cabeza.
Entonces, hasta mañana - dijo Leo, acercándose a ella y dándole un beso suave en los labios.
Luna se quedó sin aliento, y sintió que su corazón latía con fuerza. Era su primer beso, y se lo había dado el chico de sus sueños. Le devolvió el beso con dulzura, y se abrazaron por unos segundos.
Adiós - dijo Luna, separándose de él y entrando al instituto.
Adiós - dijo Leo, sonriendo y alejándose.
Luna entró al aula, y se sentó en su pupitre. Todavía podía sentir el sabor de los labios de Leo en los suyos, y no podía borrar la sonrisa de su cara. Estaba segura de que había encontrado al amor de su vida.
Lo que Luna no sabía, era que ese beso había activado la maldición que pesaba sobre ella. A partir de ese momento, le quedaban solo 7 días de vida. Y Leo tampoco lo sabía, pero él era el único que podía salvarla.
Capítulo 3: El último adiós
Luna y Leo pasaron los siguientes días juntos, disfrutando de cada momento. Fueron al cine, al parque, a la playa, y a muchos otros lugares. Se contaron sus secretos, sus sueños, sus miedos, y sus esperanzas. Se hicieron caricias, se dieron abrazos, se dijeron te quiero. Se sentían felices, y pensaban que nada podía separarlos.
Pero el destino tenía otros planes. El séptimo día después de su primer beso, Luna empezó a sentirse mal. Tenía fiebre, dolor de cabeza, náuseas, y debilidad. Leo la llevó al hospital, preocupado por su estado. Los médicos le hicieron varios exámenes, y le dieron una terrible noticia: Luna tenía una enfermedad rara e incurable, que le había provocado una falla orgánica. No había nada que pudieran hacer por ella. Solo le quedaban unas horas de vida.
Leo no podía creerlo. Era imposible que su amada Luna se fuera a morir así, sin más. Le rogó a los médicos que hicieran algo, que buscaran una cura, que la salvaran. Pero los médicos solo negaron con la cabeza, y le dijeron que lo mejor era que se despidiera de ella.
Leo entró a la habitación donde estaba Luna, conectada a varios tubos y máquinas. Luna lo reconoció al instante, y le sonrió con dificultad.
Hola, Leo - dijo Luna, con voz débil.
Hola, Luna - dijo Leo, acercándose a ella y tomando su mano.
¿Qué pasa? ¿Por qué estoy aquí? - preguntó Luna, confundida.
No te preocupes, mi amor. Estás aquí porque te van a curar. Pronto estarás bien - mintió Leo, tratando de consolarla.
¿De verdad? - dijo Luna, ilusionada.
Sí, de verdad - dijo Leo, conteniendo las lágrimas.
Me alegro. Te quiero mucho, Leo - dijo Luna, apretando su mano.
Yo también te quiero mucho, Luna - dijo Leo, besándola en la frente.
¿Me prometes que nunca me dejarás? - preguntó Luna, mirándolo con amor.
Te lo prometo. Nunca te dejaré - dijo Leo, mirándola con dolor.
Gracias - dijo Luna, cerrando los ojos.
Y así fue como Luna murió en los brazos de Leo, sin saber que era la última vez que lo veía. Y así fue como Leo perdió a Luna por primera vez, sin saber que era el comienzo de un ciclo sin fin.
Capítulo 4: El nuevo comienzo
Un año después de la muerte de Luna, Leo seguía sin poder olvidarla. Había intentado rehacer su vida, pero nada tenía sentido sin ella. Se sentía solo, triste, y vacío. No sabía qué hacer con su existencia.
Pero un día, algo cambió. Leo recibió una carta misteriosa, que decía lo siguiente:
"Querido Leo,
Sé que estás sufriendo por la pérdida de tu amada Luna. Sé que crees que nunca la volverás a ver. Pero estás equivocado. Luna no ha muerto del todo. Ella ha renacido en otro lugar y tiempo, sin recordar nada de su vida anterior. Y tú tienes la oportunidad de encontrarla y hacerla feliz de nuevo.
Luna se llama ahora Emma, y vive en París, en el año 2023. Es una estudiante de arte, que sueña con ser pintora. Tiene el mismo aspecto que Luna: cabello castaño y ojos verdes. La reconocerás en cuanto la veas.
Para llegar hasta ella, tienes que usar este anillo mágico que te envío. Solo tienes que ponértelo en el dedo índice derecho, y pronunciar las palabras “Amor eterno”. Entonces viajarás al lugar y tiempo donde está Emma. Pero ten cuidado: solo podrás estar con ella durante 7 días. Después tendrás que volver a tu época original. Y si no logras hacerla feliz en ese tiempo, ella morirá otra vez.
¿Estás dispuesto a aceptar este desafío? ¿Estás dispuesto a arriesgarlo todo por el amor de tu vida? La decisión es tuya.
Atentamente,
Un amigo"
Leo no podía creer lo que leía. ¿Quién le había enviado esa carta? ¿Cómo sabía tanto sobre él y Luna? ¿Y cómo era posible que Luna hubiera renacido como Emma? ¿Y qué era ese anillo mágico?
Leo miró el anillo que venía con la carta. Era de plata, con una piedra azul en el centro. Parecía un anillo normal, pero tenía algo especial. Leo sintió una curiosidad irresistible por probarlo.
Sin pensarlo dos veces, se lo puso en el dedo índice derecho, y dijo en voz alta:
Amor eterno.En ese momento, sintió un mareo, y todo se volvió negro. Cuando abrió los ojos, se encontró en una calle concurrida, llena de gente, coches, y edificios. Miró a su alrededor, y vio un cartel que decía: “Bienvenue à Paris”.
Leo se dio cuenta de que había viajado al lugar y tiempo donde estaba Emma. Y sintió una emoción indescriptible. Estaba a punto de reencontrarse con su amada Luna.
 Capítulo 5: El reencuentro
Leo caminó por las calles de París, buscando a Emma. No sabía dónde vivía, ni dónde estudiaba, ni cómo encontrarla. Solo sabía que tenía que verla, y decirle que la amaba.
Pero el destino le sonrió. Al pasar por una plaza, vio a una chica que pintaba un cuadro en un caballete. Era ella. Era Emma. Tenía el mismo cabello castaño y los mismos ojos verdes que Luna. Era idéntica a ella.
Leo se acercó a ella, sin poder creer lo que veía. Emma levantó la vista, y lo miró con curiosidad.
Bonjour - dijo Emma, con acento francés.
Bonjour - dijo Leo, con acento inglés.
¿Puedo ayudarte? - preguntó Emma, amablemente.
Sí, puedes - dijo Leo, nerviosamente. - Me llamo Leo, y soy un estudiante de arte. He visto tu cuadro, y me ha gustado mucho. ¿Puedo verlo?
Claro, adelante - dijo Emma, sonriendo. - Se llama “El ciclo de la vida”. Es una metáfora de las diferentes etapas que vivimos: el nacimiento, la infancia, la juventud, el amor, la vejez, y la muerte.
Leo miró el cuadro, y se quedó impresionado. Era una obra maestra. El cuadro mostraba una serie de círculos concéntricos, de diferentes colores y tamaños, que representaban las etapas de la vida. En el centro, había un círculo blanco, que simbolizaba el nacimiento. A su alrededor, había otros círculos de colores pastel, que representaban la infancia. Luego venían los círculos de colores vivos, que representaban la juventud. Después estaban los círculos de colores cálidos, que representaban el amor. Más allá estaban los círculos de colores fríos, que representaban la vejez. Y finalmente estaban los círculos negros, que representaban la muerte.
Leo sintió una conexión especial con el cuadro. Le recordaba a su historia con Luna. A su amor eterno.
Es precioso - dijo Leo, admirado.
Gracias - dijo Emma, agradecida.
¿Te puedo hacer una pregunta? - dijo Leo, atreviéndose.
Claro - dijo Emma, intrigada.
¿Crees en el amor verdadero? - preguntó Leo, mirándola a los ojos.
Emma se sorprendió por la pregunta. No esperaba que un desconocido le hablara de amor. Pero algo en la mirada de Leo le hizo sentir confianza.
Sí, creo en el amor verdadero - dijo Emma, sinceramente.
¿Y crees que existe el amor eterno? - insistió Leo, acercándose a ella.
Emma se sintió aún más sorprendida por la pregunta. No sabía qué responder. Pero algo en el corazón de Emma le hizo sentir curiosidad.
No lo sé - dijo Emma, dudando.
Yo sí lo sé - dijo Leo, decidido. - Existe el amor eterno. Y tú eres mi amor eterno.
Emma no entendió lo que Leo le decía. No sabía quién era él, ni qué quería de ella. Pero algo en el alma de Emma le hizo sentir emoción.
¿Qué quieres decir? - preguntó Emma, confundida.
Quiero decir que te conozco desde hace mucho tiempo. Que te he amado en otras vidas. Que eres mi Luna - dijo Leo, revelando su secreto.
Emma no podía creer lo que Leo le decía. Pensó que estaba loco, o que era un mentiroso. Pero algo en el destino de Emma le hizo sentir esperanza.
¿Luna? ¿Qué es Luna? - preguntó Emma, asombrada.
Luna es tu nombre verdadero. El nombre con el que te conocí por primera vez. El nombre con el que te llamé cuando te besé por primera vez. El nombre con el que te lloré cuando te perdí por primera vez - dijo Leo, recordando su pasado.
Emma se quedó sin palabras. No sabía qué pensar, ni qué sentir. Pero algo en el anillo de Leo le hizo sentir magia.
¿Qué es ese anillo? - preguntó Emma, señalando el dedo de Leo.
Es el anillo del amor eterno. El anillo que me permite viajar a tu lado. El anillo que me une a ti - dijo Leo, mostrándole el anillo.
Emma se fijó en el anillo. Era de plata, con una piedra azul en el centro. Parecía un anillo normal, pero tenía algo especial. Emma sintió una atracción irresistible por tocarlo.
Sin pensarlo dos veces, extendió su mano, y tocó el anillo. En ese momento, sintió un destello, y todo se volvió blanco. Cuando abrió los ojos, se encontró en otro lugar y tiempo. Estaba en una habitación de hospital, conectada a varios tubos y máquinas. Y junto a ella, estaba Leo, que la miraba con amor.
Hola, Luna - dijo Leo, con voz suave.
Hola, Leo - dijo Emma, con voz débil.
¿Me recuerdas? - preguntó Leo, esperanzado.
Sí, te recuerdo - dijo Emma, sorprendida.
¿Cómo es posible? - preguntó Leo, asombrado.
No lo sé - dijo Emma, maravillada.
¿Qué importa? - dijo Leo, feliz.
Nada importa - dijo Emma, dichosa.
Y así fue como Emma recordó a Luna. Y así fue como Leo recuperó a Emma. Y así fue como ambos se reencontraron en el amor eterno.
Capítulo 6: El final del ciclo
Emma y Leo pasaron los siguientes días en el hospital, abrazados y felices. Habían recuperado sus recuerdos, y se habían reencontrado en el amor. No les importaba nada más que estar juntos.
Pero el destino les tenía reservada una última prueba. El séptimo día después de su reencuentro, Leo se dio cuenta de que el anillo mágico empezaba a brillar con más intensidad. Eso significaba que su tiempo se acababa. Tenía que volver a su época original, o moriría con Emma.
Leo no sabía qué hacer. Por un lado, quería quedarse con Emma, y morir con ella. Por otro lado, quería vivir, y buscarla en otra reencarnación. Estaba dividido entre el amor y la vida.
Emma se dio cuenta de la angustia de Leo, y le preguntó qué le pasaba.
Nada, mi amor. Solo estoy pensando en ti - mintió Leo, tratando de disimular.
No me mientas, Leo. Sé que algo te preocupa. Dímelo - insistió Emma, preocupada.
Está bien, te lo diré - dijo Leo, resignado. - El anillo mágico me está avisando de que tengo que volver a mi época original. Si no lo hago, moriré contigo.
Emma se quedó en shock. No podía creer lo que Leo le decía. No quería perderlo otra vez. No quería separarse de él.
¿Y qué vas a hacer? - preguntó Emma, angustiada.
No lo sé - dijo Leo, indeciso.
Yo sí lo sé - dijo Emma, decidida. - Te vas a quedar conmigo. Vamos a morir juntos.
Leo se sorprendió por la respuesta de Emma. No esperaba que ella quisiera morir con él. Pero algo en el corazón de Emma le hizo sentir valentía.
¿Estás segura? - preguntó Leo, dudando.
Sí, estoy segura - dijo Emma, segura. - Te amo más que a nada en este mundo. No quiero vivir sin ti. Quiero morir contigo.
Leo se emocionó por la declaración de Emma. No podía negar que él también la amaba más que a nada en este mundo. No podía negar que él también quería morir con ella.
Está bien, me quedaré contigo - dijo Leo, aceptando. - Moriremos juntos.Emma se alegró por la decisión de Leo. Se abrazaron fuertemente, y se besaron apasionadamente. Se dijeron te quiero una y otra vez.
Pero el destino no les dio mucho tiempo. Al poco rato, el anillo mágico empezó a parpadear con más rapidez. Eso significaba que el momento había llegado. Tenían que morir.
Leo y Emma se miraron a los ojos, y sonrieron con tristeza.
Te amo, Luna - dijo Leo, llamándola por su nombre verdadero.
Te amo, Leo - dijo Emma, llamándolo por su nombre verdadero.
¿Me prometes que nos volveremos a encontrar? - preguntó Leo, esperanzado.
Te lo prometo. Nos volveremos a encontrar - dijo Emma, confiada.
¿Y cómo nos reconoceremos? - preguntó Leo, curioso.
No lo sé. Pero estoy segura de que lo haremos - dijo Emma, optimista.
Está bien. Entonces te diré cómo me llamaré en mi próxima vida: Dan - dijo Leo, revelando su futuro nombre.
Y yo te diré cómo me llamaré en mi próxima vida: Jessie - dijo Emma, revelando su futuro nombre.
Me gusta tu nombre - dijo Leo, sonriendo.
Y a mí el tuyo - dijo Emma, sonriendo.
Y así fue como Leo y Emma se despidieron por última vez. Y así fue como ambos murieron en paz. Y así fue como terminó el ciclo del amor eterno.
Capítulo 7: El nuevo reencuentro
Diez años después de la muerte de Leo y Emma, Dan y Jessie nacieron en diferentes partes del mundo. Dan nació en Londres, y Jessie nació en Nueva York. Ambos crecieron sin saber nada de su pasado, ni de su amor.
Dan se convirtió en un exitoso escritor, que publicaba novelas de ciencia ficción y fantasía. Le gustaba inventar historias sobre mundos imaginarios, donde todo era posible. Pero en el fondo, se sentía solo e insatisfecho. No había encontrado a nadie que le llenara el corazón.
Jessie se convirtió en una famosa cantante, que llenaba estadios con sus canciones de pop y rock. Le gustaba expresar sus sentimientos a través de la música, y hacer feliz a la gente. Pero en el fondo, se sentía vacía e infeliz. No había encontrado a nadie que le hiciera vibrar el alma.
Pero el destino les tenía reservada una sorpresa. Un día, Dan y Jessie coincidieron en una fiesta de gala, organizada por una revista de moda. Dan había sido invitado como uno de los escritores más influyentes del año, y Jessie había sido invitada como una de las cantantes más exitosas del año. Ambos llegaron al mismo tiempo, y se cruzaron en la entrada.
Dan vio a Jessie, y se quedó paralizado. Jessie vio a Dan, y se quedó petrificada. Ambos sintieron un impacto en el pecho, y una sensación de déjà vu. Se reconocieron al instante, aunque no supieran por qué.
Dan se acercó a Jessie, sin poder apartar la vista de ella. Jessie se acercó a Dan, sin poder resistirse a él.
Hola - dijo Dan, con voz temblorosa.
Hola - dijo Jessie, con voz nerviosa.
¿Puedo saber tu nombre? - preguntó Dan, hipnotizado.
Me llamo Jessie - dijo Jessie, fascinada.
Me llamo Dan - dijo Dan, encantado.
Encantada de conocerte - dijo Jessie, sonriendo.
Igualmente - dijo Dan, sonriendo.
Y sin decir nada más, se besaron. Se besaron con pasión, con ternura, con amor. Se besaron como si se conocieran desde siempre, como si se hubieran extrañado por siempre, como si se amaran por siempre.
Y al besarse, recordaron. Recordaron sus nombres verdaderos: Luna y Leo. Recordaron sus vidas pasadas: París, Chennai, Tokio… Recordaron sus encuentros y desencuentros: el parque, el hospital, el anillo… Recordaron su amor eterno: el ciclo, la maldición, la promesa…
Dan y Jessie se separaron del beso, y se miraron a los ojos. Se miraron con asombro, con alegría, con amor.
Te amo, Luna - dijo Dan, llamándola por su nombre verdadero.
Te amo, Leo - dijo Jessie, llamándolo por su nombre verdadero.
¿Me recuerdas? - preguntó Dan, emocionado.
Sí, te recuerdo - dijo Jessie, emocionada.
¿Cómo es posible? - preguntó Dan, maravillado.
No lo sé - dijo Jessie, asombrada.
¿Qué importa? - dijo Dan, feliz.
Nada importa - dijo Jessie, dichosa.
Y así fue como Dan recordó a Leo. Y así fue como Jessie recordó a Luna. Y así fue como ambos se reencontraron en el amor eterno.
Pero esta vez fue diferente. Esta vez no hubo maldición que los separara. Esta vez no hubo anillo que los limitara. Esta vez no hubo muerte que los acabara. Esta vez solo hubo vida que los uniera.
Dan y Jessie se abrazaron fuertemente, y lloraron de felicidad. Lloraron por todo lo que habían vivido, y por todo lo que les quedaba por vivir. Lloraron por haberse encontrado de nuevo, y por no volver a perderse nunca más.
Dan lloró como nunca había llorado antes. Lloró por Luna, su amor eterno.
Después de que Dan y Jessie se reencuentran en el amor eterno, deciden vivir juntos y disfrutar de su felicidad. Se mudan a una casa en el campo, donde pueden estar tranquilos y en armonía con la naturaleza. Adoptan un perro y un gato, que se convierten en sus fieles compañeros. Siguen dedicándose a sus pasiones: Dan escribe novelas inspiradas en su historia de amor, y Jessie canta canciones dedicadas a su alma gemela. También viajan por el mundo, y conocen diferentes culturas y lugares. Se casan en una ceremonia íntima y romántica, rodeados de sus amigos y familiares. Tienen dos hijos, a los que llaman Leo y Luna, en honor a sus nombres verdaderos. Les enseñan el valor del amor, la vida, y la magia. Dan y Jessie son felices, y nunca se separan. Han roto el ciclo del amor eterno, y han creado el ciclo de la vida eterna. 
El anillo mágico desaparece después de que Dan y Jessie rompen la maldición del amor eterno. El anillo era un instrumento creado por un amigo de Luna y Leo, que quería ayudarlos a reencontrarse en cada reencarnación. Pero al mismo tiempo, el anillo era una prueba de su amor, que debían superar para liberarse de la maldición. Cuando Dan y Jessie se besan y recuerdan su pasado, el anillo cumple su propósito, y se desvanece en el aire. Dan y Jessie ya no lo necesitan, porque han encontrado la forma de estar juntos para siempre. El anillo mágico se convierte en una leyenda, que solo ellos conocen. Y así termina la historia del anillo del amor eterno.
La carta que recibió Leo fue escrita por un amigo de Luna y Leo, que conocía su historia de amor y su maldición. Era un mago, que había creado el anillo mágico para ayudarlos a reencontrarse en cada reencarnación. Pero también quería que superaran la prueba del amor, y que rompieran el ciclo del amor eterno. Por eso, les dio la opción de elegir entre vivir o morir juntos. No reveló su identidad, porque quería que fueran ellos los que descubrieran la verdad. Solo se hizo llamar “Un amigo”. 
 
 
 
 
 
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El ciclo del amor eterno

Palabras Clave: El ciclo del amor eterno

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Fantasa


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Derechos de Autor: auseJ


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Edith

Que gran historia auseJ!! Justo me encontró leyendo el libro "Boulevard" de Flor Salvador. Y todas las emociones y la sabiduría del "amor puro" que encuentro en ese texto la encontré en tu escrito.
Sea cual fuere el motivo de inspiración del mismo lo hicieron maravilloso y preciso.
Una historia soñada!
Responder
August 27, 2023
 

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