Cómo calmo esta desagradable alergia?
Cómo calmo esta alergia?
Con paciencia
busco las leales bondades compiladas en la raíz de mi esencia,
las aromadas en mis nostalgias y en el perfume de mis recuerdos,
para sanar con sus dulzores los desagrados de la estupidez humana,
aquella que porfiada insiste en su verdad ciega,
la que se grita a los cuatro vientos y que,
jura ella,
rebota en la ignorancia del resto…
Sinceramente,
las busco con estoicismo y paciencia.
Calzo humilde sus sandalias
e intento pisar sus propias huellas
para no equivocar el destino de su senda;
sin embargo, no son huellas;
son solo trampas cubiertas de fango que me producen cojera y paso incierto,
junto a la colorida luz de las enredaderas y su sabor de miel insulsa.
Francamente apelo al consejo de mis herencias,
al respeto por el noble derecho al sueño ingenuo de los deformados,
que la esperanza bese a la paciencia,
que el antídoto venza al veneno,
que se encuentre la salida del laberinto,
entendiendo que el oxigeno imperante abunda mucho
y, sin pelearnos,
para todos alcanza.
No obstante,
a pesar de mi propia tolerancia,
¿cómo calmo esta desagradable alergia?
Con paciencia
busco las leales bondades compiladas en la raíz de mi esencia,
las aromadas en mis nostalgias y en el perfume de mis recuerdos,
para sanar con sus dulzores los desagrados de la estupidez humana,
aquella que porfiada insiste en su verdad ciega,
la que se grita a los cuatro vientos y que,
jura ella,
rebota en la ignorancia del resto…
Sinceramente,
las busco con estoicismo y paciencia.
Calzo humilde sus sandalias
e intento pisar sus propias huellas
para no equivocar el destino de su senda;
sin embargo, no son huellas;
son solo trampas cubiertas de fango que me producen cojera y paso incierto,
junto a la colorida luz de las enredaderas y su sabor de miel insulsa.
Francamente apelo al consejo de mis herencias,
al respeto por el noble derecho al sueño ingenuo de los deformados,
que la esperanza bese a la paciencia,
que el antídoto venza al veneno,
que se encuentre la salida del laberinto,
entendiendo que el oxigeno imperante abunda mucho
y, sin pelearnos,
para todos alcanza.
No obstante,
a pesar de mi propia tolerancia,
¿cómo calmo esta desagradable alergia?
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