Fui ciego desde que nací
y ahora veo lo que aprendí a sentir.
 
El rojo es como la rabia
el celeste como el perdon
y muchas veces percibo
el verde en el amor.
 
Las flores son un encanto
me empapan con su olor
y cuando las como persivo su visión,
algunas veces quieren gritar, otras correr y escapar
pero con una palabra cuidadosa les dan ganas de llorar.
 
Creci en Santiago, sintiendolo apagado,
caminando por sus calles
conoci a un enamorado.
 
Amo sus rincones
llenos de olores
y escucho atentamente
todo aquello que me mueve.
 
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