Ceguera
Ya la noche sobre nosotros y sobre la ciudad;
tu mirada evadiendo la mía mientras yo buscaba tus ojos,
tu espalda presa entre la fría pared y mi cuerpo,
mis dedos como ojos de ciego observando tu rostro.
-Mírame- te dije bajo un susurro.
Y lo negaste con la cabeza
-Mírame- te repetí a mitad de una súplica.
y pesadamente buscaste mis ojos...
Lo vi entonces, ahí, en lo más profundo de tus ojos;
-Con un ojo lo veo en tu interior, y con el otro búsco en mi interior
Y evitaste nuevamente que te viera.
Me alejaste con un movimiento de tus brazos...
Me acerqué una vez más;
Y mis dedos como ojos de ciego observaron tu rostro;
tus labios, las delgadas líneas debajo de tus ojos,
tu nariz y tu frente esperando un beso
tus mejillas casi vivas, casi muetas...
Y me miraste...
y dijiste -¡Basta!-
Las lámparas nos bañaron bajo su luz naranja
los autos pasaron junto a nosotros en silencio
las personas desaparecieron bajo su caminar perdido
los edificios nos observaron extrañados....
Bajaste la mirada arrastrandola sobre la acera,
dejándo que se perdiera entre los paso de la gente
pero la encontraste de regreso en la oscuridad;
te pedí que me miraras...
Y me miraste...
Y mis dedos como ojos de ciego observaron tu rostro.
tu mirada evadiendo la mía mientras yo buscaba tus ojos,
tu espalda presa entre la fría pared y mi cuerpo,
mis dedos como ojos de ciego observando tu rostro.
-Mírame- te dije bajo un susurro.
Y lo negaste con la cabeza
-Mírame- te repetí a mitad de una súplica.
y pesadamente buscaste mis ojos...
Lo vi entonces, ahí, en lo más profundo de tus ojos;
-Con un ojo lo veo en tu interior, y con el otro búsco en mi interior
Y evitaste nuevamente que te viera.
Me alejaste con un movimiento de tus brazos...
Me acerqué una vez más;
Y mis dedos como ojos de ciego observaron tu rostro;
tus labios, las delgadas líneas debajo de tus ojos,
tu nariz y tu frente esperando un beso
tus mejillas casi vivas, casi muetas...
Y me miraste...
y dijiste -¡Basta!-
Las lámparas nos bañaron bajo su luz naranja
los autos pasaron junto a nosotros en silencio
las personas desaparecieron bajo su caminar perdido
los edificios nos observaron extrañados....
Bajaste la mirada arrastrandola sobre la acera,
dejándo que se perdiera entre los paso de la gente
pero la encontraste de regreso en la oscuridad;
te pedí que me miraras...
Y me miraste...
Y mis dedos como ojos de ciego observaron tu rostro.
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