Para: Quien pueda identificarse.
Quizás esta sea la última vez que le escriba... y en el fondo sé que así debe ser. Le he confesado en múltiples variantes mi amor, derramando cada latido en estas páginas, y he comprendido que lo amé más de lo que usted alguna vez me amó. La ausencia de respuesta fue siempre mi verdugo, la confirmación de que el único enamorado aquí era yo. Mi mente, cruel y traicionera, me hacía ver amor donde usted solo veía amistad.
Hoy me despido con el corazón desgarrado, con la certeza de que mis palabras nunca encontraron refugio en su alma. No puedo seguir alimentando un silencio que me consume, ni sostener un espejismo que me arranca la paz. Esta carta es mi último intento, mi último abrazo de tinta, mi último grito de amor.
No guardo odio, solo la herida de haber amado en soledad. Si alguna vez vuelve a leerme, sabrá que detrás de cada palabra no hubo reproche, sino la más pura devoción. Usted fue mi sueño más hermoso y mi dolor más profundo.
Se despide:
Su eterno enamorado/a.
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