Cambio de dirección ¿Podrías, por favor, dejar de mentirme a la cara? Y sé que no tiene sentido seguir aquí, pero lo hacemos por los recuerdos, ¿no? Por todo el agua que ha pasado bajo el puente y, que este amor por tortuoso que les parezca, valió la pena. Déjame mirarte a la cara y apreciar las hermosas mentiras que me das para permanecer a tu lado. Quizá, después de todo, sea yo el que esté mintiendo, pero no a ti, sino que a mí mismo. Porque preferiría estar sobre un tren, camino al sur, donde se hace mejor el amor, que viendo como todo se desmorona entre los dos. Entonces, dejemos de mentirnos, de vernos las caras, de existir en este mundo que ya no es nuestro.
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