13 de Diciembre del 2068 (Parte final) Ya te has ido, pero te necesito. Y sí, sigo teniendo miedo a perderte, perderme. En realidad, tengo un miedo terrible a olvidarte, que este sentimiento no sea inmarcesible y te desvanezcas en las tinieblas del recuerdo. Creo que por esa razón te escribo religiosamente estas cartas. Porque aunque te hayas ido, no te puedo dejar ir. Vives en las noches antes de dormir, entre ese pequeño espacio, segundos, cuando caigo dormido y te cuelas en mis sueños y somos felices de nuevo, a tu lado. Vives en la mañana, en la tarde. Cada día vives por mí y para mí. Perdóname por no dejarte descansar en paz.
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