10 de Ab. 2016 No importa cuantas vueltas me dé por esta ciudad. Porque puede estar repleto de gente revoloteando por la playa, corriendo de un lado al otro. No importa que eleven un volantín, que salgan a beber un viernes por la noche ni que la oscuridad se disipe con un cigarro. Porque en una caminata de domingo por la tarde, me puedo sentir tan solo. Siento mis raíces darse vuelta, volcarse. Llamarse desde el otro lado del horizonte. Hay una historia pendiente, que he dejado atrás y me arrepiento. Tal vez más que una historia, una vida. Y me llama, me jala del otro lado. Y aún sigo buscando en esta ciudad. Sigue pendiente el tesoro escondido.
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