Caminando.
11.01.16
Caminando.
Es una tarde hermosa, las luciérnagas salen a jugar en la maravilla de sus inocentes juegos, tiernas y pubertas niñas se hacen las mayores usando maquillaje y ropa provocativa, se me asemejan a una monita jugando con maquillaje y ropa de un ser humano.
Mis pasos son lentos abstraídos por el letargo de ideas inconclusas, la mente acelera en ideas filosofales que no dan cabida a una realidad, me siento un lobo solitario cazando el pensamiento que de auténtico sentido a mi pasar por esta vida, más las ideas se pierden como siempre en vagos conceptos que no llegan a una teoría firme y comprobable.
Mi seño se junta intentado abrir un tercer ojo, pensares se arremolinan, ideas van y vienen, ni una se queda, todas se embarcan hacia la nada.
Me siento en una banca de vieja madera, a observar a las adolescentes hacer ejercicio, notan mi mirada de deseo y juegan con ello a seducir y lucir sus jóvenes cuerpos, hay una más bonita que mira de reojo, la miro y a la vez pienso en lo rápido que desvanecen los años, pareciera que corrieran en busca de la muerte, le guiño con la mirada y me marcho sin prestar más atención.
Un día más de ideas que se marchan, un día más en la cuestión de qué es el ser.
Caminando.
Es una tarde hermosa, las luciérnagas salen a jugar en la maravilla de sus inocentes juegos, tiernas y pubertas niñas se hacen las mayores usando maquillaje y ropa provocativa, se me asemejan a una monita jugando con maquillaje y ropa de un ser humano.
Mis pasos son lentos abstraídos por el letargo de ideas inconclusas, la mente acelera en ideas filosofales que no dan cabida a una realidad, me siento un lobo solitario cazando el pensamiento que de auténtico sentido a mi pasar por esta vida, más las ideas se pierden como siempre en vagos conceptos que no llegan a una teoría firme y comprobable.
Mi seño se junta intentado abrir un tercer ojo, pensares se arremolinan, ideas van y vienen, ni una se queda, todas se embarcan hacia la nada.
Me siento en una banca de vieja madera, a observar a las adolescentes hacer ejercicio, notan mi mirada de deseo y juegan con ello a seducir y lucir sus jóvenes cuerpos, hay una más bonita que mira de reojo, la miro y a la vez pienso en lo rápido que desvanecen los años, pareciera que corrieran en busca de la muerte, le guiño con la mirada y me marcho sin prestar más atención.
Un día más de ideas que se marchan, un día más en la cuestión de qué es el ser.
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