Que diría mi nono si de nuevo te viera,
con capa de terciopelo algo descolorida
y  flores de alegría que renacen a la vida.
Tal vez no saldría palabra de su boca,
tal vez rezaría en silencio una oración,
a lo mejor te diría,  buenos días, frailejón.
  
    Mi querido frailejón, emblema de mis Andes,
testigo de proezas de nuestro Libertador,
sembrado en la tierra como olvidando penas,
con su mirada al cielo pidiendo compasión,
el paso de los años, no ha dejado sus huellas,
eres huella de antaño, de la antaña tradición.

  
    Se visten de verde de ti las montañas,
de verde esperanza como la región,
hilando amores y tejiendo sueños,
la luna de lejos de noche te cuida,
tus fieles amigos que nunca te olvidan,
el viento y el frío, son tu bendición.
 
    Arriba en el cerro se sentó el poeta,
susurró al oído de tu hoja trémula,
un suave murmullo que nadie entendió,
tal vez tristemente te contaría sus cuitas,
tal vez silbaría muy quedo una canción,
a lo mejor te diría, buenos días, frailejón.
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