Ya no eres la musa que ornamentaba a mis poesías,
ni el exabrupto colectivo generador de algarabía.
Hoy te has quedado quieto y apaisado en un recuerdo,
vorazmente devorado por el pasar del tiempo.
Ya no eres la musa que ornamentaba a mis poesías,
en un verano de sol y en un mar a la deriva,
Mi Lucida Vesania
Jorge Amado Serrano
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