Breve Poema 668

Dadme la alegría necesaria y permitida
y cobíjame en tus brazos, hasta el fin de los días.
Que no nos separe el dolor iracundo de la mentira
ni el silencio adulador, que posee la porfía.
Dadme la alegría necesaria y permitida
y respiremos al unísono, al unísono por nuestras vidas.
Mi Lucida Vesania
Jorge Amado Serrano
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