Y fue esa noche cuando me di cuenta que solo había espacio para ella.
Que denegaba la entrada a mi ser, a cualquier alma viva, prefería encandilarme bajo los efectos del licor.
Y entrar en bucle con su mente desatinada aunque no estuviera a mi lado. 
Bailaba bajo los efectos de tus recuerdos, con flashes blancos y de colores cegandome a los ojos, cantando a todo pulmón y dedicandote cada letra, cada palabra, cada ritmo, de esa noche. 
 
Al amanecer vino un desconocido y me dijo: "Eres un borracho enamorado", lo mire, le sonreí y le dije: "Afortunadamente lo soy".
 
 
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