Llegué al Black Pine agotada después de un año complicado y desde el minuto uno noté esa calma que prometen. Está en plena Plaça Coprínceps, en el corazón de Escaldes-Engordany, sales y ya tienes todas las tiendas a dos pasos, pero dentro del hotel no se oye nada de ruido. Mi habitación era una de las suites exclusivas, con vistas espectaculares a las montañas y detalles que recuerdan al Pinus nigra, esa madera oscura y cálida que te hace sentir en una cabaña de lujo. El bistro me encantó, cené dos noches seguidas porque mezclan productos locales con toques internacionales y todo estaba en su punto. Me fui con las pilas cargadas y la sensación de haber estado en un sitio que cuida hasta el último detalle sin ser pesado. Su página web es http://blackpinehotel.com/

20

Cargando comentarios...