(En un bar ilusorio 
un poema toma café esperando a su victima
nada de el delata ser un asesino
y sin embargo todo lo hace vulnerable...)
 
 
 
 

No moriré aplastada por mis propias letras,
ni olvidada detrás de los títeres y las muñecas rusas,
no dejaré que los relojes
cocinen mi geografía con leña verde;
detrás de estos versos caníbales 

una silueta de chocolate hierve,
burbujea y transforma el corazón en cerebro,
detrás de estos versos caníbales
no hay besos de marzo en el candelabro,
lo táctil toca el vacío y se diluye detrás del abismo
mientras yo, 
destinada a las peripecias
y a lo que se lleva en los ojos
voy  a orillas del músculo,
solo tengo a mi sed
y únicamente lo que me falta me da sentido.

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