Ayer, mañana y hoy.
El calor del melancólico sol de la mañana trae consigo el espectro del nuevo día. Tal vez hoy no es hoy, puede que hoy sea ese ayer que compartimos, o el ayer simplemente es la ilusión del mañana que nunca compartiremos ¿Quién puede saberlo?
Yo no lo sé, y creo que nunca llegaré a dimensionar el abismo que significa mi ignorancia, mi desconocimiento acerca de ese futuro sin vos. Pero él si lo sabía. Huyó con el secreto del tiempo que jamás viviremos y la vida (mi vida) que una vez le ofrecí, pero todo lo vendió en aquel sanalejo al cual llegan los objetos que nadie quiere. Todo lo dejó atrás por unos besos baratos y un par de polvos con un fulano, quien nunca podrá compararse a mi...Que mal comerciante resultaste ser.
Tal vez yo no sea yo hoy, simplemente puede que sea la sombra del espectro que fui ayer. Un fantasma condenado a divagar por el camino de la demencia, la cual me ha tratado de enseñar la cordura para no olvidarte.
O puede que mañana sea un vino barato, el cual repudies y escupas, con la misma cara de asco con que ayer-o quizás fue hoy-miraste mi rostro que se hallaba inundado por aquellas perlas de sal y agua que brotaban de mis ojos y que trataba de apartar, inútilmente, de mis mejillas.
Pero si algo he aprendido es que el tiempo no es lineal, no es seguro, no es estático, es la nada y el todo al mismo tiempo. Es esa libertad de ser el yo que perdí por ti; pero es la tortura de saber que cuando llegue esa mañana no estarás, tal y como lo hacías ayer, tal y como me dejás hoy.
Solo quiero cerrar los ojos, quedarme dormido y despertar en el ayer, dejando atrás esa horrible pesadilla que me depara mañana.
Yo no lo sé, y creo que nunca llegaré a dimensionar el abismo que significa mi ignorancia, mi desconocimiento acerca de ese futuro sin vos. Pero él si lo sabía. Huyó con el secreto del tiempo que jamás viviremos y la vida (mi vida) que una vez le ofrecí, pero todo lo vendió en aquel sanalejo al cual llegan los objetos que nadie quiere. Todo lo dejó atrás por unos besos baratos y un par de polvos con un fulano, quien nunca podrá compararse a mi...Que mal comerciante resultaste ser.
Tal vez yo no sea yo hoy, simplemente puede que sea la sombra del espectro que fui ayer. Un fantasma condenado a divagar por el camino de la demencia, la cual me ha tratado de enseñar la cordura para no olvidarte.
O puede que mañana sea un vino barato, el cual repudies y escupas, con la misma cara de asco con que ayer-o quizás fue hoy-miraste mi rostro que se hallaba inundado por aquellas perlas de sal y agua que brotaban de mis ojos y que trataba de apartar, inútilmente, de mis mejillas.
Pero si algo he aprendido es que el tiempo no es lineal, no es seguro, no es estático, es la nada y el todo al mismo tiempo. Es esa libertad de ser el yo que perdí por ti; pero es la tortura de saber que cuando llegue esa mañana no estarás, tal y como lo hacías ayer, tal y como me dejás hoy.
Solo quiero cerrar los ojos, quedarme dormido y despertar en el ayer, dejando atrás esa horrible pesadilla que me depara mañana.
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