Cada paso que damos tiene aromas diversos.


Aromas de primaveras adolescentes donde pasamos momentos inolvidables con personas maravillosas que van quedando en el camino.


Aromas de infancias felices o no, donde jugamos hartas horas sin cansarnos, donde el tiempo no se mide y nada nos apura.


Aromas de primeros amores que no se olvidan.


Aromas de nostalgias ante pérdidas inesperadas que te llevan un pedazo de vida.


Aromas a la dulzura de una nueva vida que viene a completar esos espacios vacíos con amor nítido y verdadero.


Aromas de ese barrio donde creciste, de las comidas de mama, de los abrazos de un hermano, de los consejos de un abuelo, del perfume de las flores de ese jardín inolvidable que tiene el hogar donde nos concibieron.


Aromas de una vida realizándose a pasos agigantados viendo el tiempo pasar muy rápido.


La vida es demasiado corta, cuando empezamos a disfrutar se nos va el tiempo. Y cuando tenemos tiempo lo ocupamos en aquello que no nos enriquece en lo absoluto a nivel humano y emocional.


Cierra los ojos y antes de quemar tiempo en lo que no te enriquece, en lo que no te sirve, en lo que no te da experiencia de vida, piensa dos veces.



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