A veces, se te antoja un amor
una mañana fresca
junto a un gran ventanal
con el estómago vacío
Y los ojos hambrientos

 

Te pintan amapolas
las alas de los pájaros
y una tinta de viejas cuitas
destiñe tus lágrimas




Miras desde el color
del tiempo las imágenes

Aquél amor te dolió
hasta los huesos. Y el otro
el que toco tu alma,
el que dejaste ir...




Todos fueron iguales
a su modo. Imperfectos.

Amores como el trigo
del pan recién horneado
Y ese olor a verano
rodeando tu cintura.

 

La almohada compartida
la ausencia prolongada
Y el silencio del beso
recorriendo tu espalda.

 

Te dejaron heridas, sexo, risas,
alguna foto, una camisa a cuadros
un cenicero roto.

El aroma a café 
embriaga tus sentidos


A veces, se te antoja un amor
una mañana fresca
junto a un gran ventanal.
Mientras la brisa juega
con sus alas de sueños
en la vereda.

 
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