Atrás quedó mi triste desventura
esa costumbre de llorar por nada
El miedo de la rosa y mi locura
el olvido gris sobre la almohada
 
Era el tiempo de amar, aquel verano
mi cuerpo ya aromaba, y mi cintura
bajo tu cuerpo nacía. Tu desgano,
el brote de la tierra y mi ternura
 
Y está manía de causarme daño.
Fuimos gastando el sol, nos olvidamos,
nos herimos la piel, nos engañamos
 
Guarde tu olor a hombre y cada año
te busco en otra cama, en otras manos
en cada amanecer que nos negamos.
3270

Cargando comentarios...