28.08.15
 
La desesperación se ha colado en mí, siento en todo lo que odio u detesto, escucho la respiración de mis semejantes, el juego de sus niños, los gritos de las viejas ignorantes, veo el comportamiento de adolescentes estúpidos sin una mente que cultivar, escucho sus conversaciones sin sentido y puedo sentir el aroma de agua puerca expeler de sus cuerpos.
Estoy inquieto, sumido en la inequidad, en el padecer injusto de tener que tolerar a otros en mis espacios vitales, podría optar por la vida de un ermitaño, pero me reconozco como un amante de algunas tecnologías, estas me sacian y hacen que mi pasar por esta vida sea un poco más ida de la realidad que me rodea.
No odio la vida, por el contrario, amo cada día, el sol, la lluvia, el coqueteo con una bella briza, el frío no tanto, suele desesperarme y me dan ganas de llorar, quizá por el frío extremo de mi infancia en un pueblo de cordillera.
Lo que detesto es tener que estar rodeado de gente burda, gente ignorante y mal educada, sus voces sufridas, su música sin calificativo alguno, una mezcla de una voz de mierda con un ritmo casi degollante en cada sonar.
Suelo pasar días enteros al calor de un libro y al abrazo de un disco, mi tranquilidad en el bullicio insano que como ser humano tengo que pasar… No todo es tan malo, el calor de un libro y el abrazo de un disco.
100

Cargando comentarios...