Algún hombre que estuvo perdido
Algún hombre que estuvo perdido
Hubo una época en la que mi alma se debilito inconmensurablemente, provocado por algunos sucesos que me estremecieron brutalmente, constantes visitas de aquella sublime forma oscura que fue arropando a cada uno de esos seres que aun amo, fueron esas constantes visitas, las cuales nunca predispuse ¿Quién ha de hacerlo? Esas pérdidas vinieron acompañadas por una gran cantidad de fallos. - Pensaba que la vida conspiraba contra mi - perdí mi trabajo, mi novia, estuve a punto de perder mi carrera; y todos esos años de estudios, ya no me importaba complacer las exigencias de mi estómago, de mi cuerpo, ya no quería hablar con nadie y mucho menos le prestaba atención al aseó propio. Me aislé en mi propio mundo, en mi propia oscuridad, me encontraba desolado, atormentado por los recuerdos y la añoranza física, quienes eran causante de un constante deterioro de mi alma. Incluso llegue a considerar lo que decían esas voces en mi cabeza, planteaban diversas formas de suicidio. “Bebe veneno” pero alguna parte de mi subconsciente aseguraba que sería una muerte lenta, muy agonizante y que con la amargura en mi corazón ya era suficiente… cada vez que conversábamos sobre el tema, siempre elegía el mismo acto, esa idea menos compleja; un balazo en medio de las cejas, porque irónicamente seria valiente, no todos tienen el valor de hacer tal hazaña.
A veces le pedía al dolor no escuchar su canto, pero él no me escuchaba a mí. Creía que ya estaba perdido, que ya no había retorno de aquella oscura niebla, pero fue ahí, en medio de tal resignación. Cuando recibí un regalo con remitente de “vida” desencadenando un asombroso cambio de semblante en todo mi mundo, apaciguando malos pensamientos, contrarrestando todo aquello.
Es el mejor obsequio que puede recibir alguien que ya está desahuciado, perdido, muerto. La vida trajo a mí; un sobrino, ese nuevo comienzo de vida fue diluyendo poco a poco el dolor, hubo calma repentina ante tanta tormenta. Estuve dispuesto a aceptar ayuda, me puse en tratamiento por algunos años… actualmente ya he superado tal etapa, ese mal momento. Ahora me encuentro en una agradable estabilidad, ya no soy tan débil, pues ahora sé que esos seres que tanto extraño, viven mientras le recuerde y que no morirán mientras no deje de hacerlo.
Hubo una época en la que mi alma se debilito inconmensurablemente, provocado por algunos sucesos que me estremecieron brutalmente, constantes visitas de aquella sublime forma oscura que fue arropando a cada uno de esos seres que aun amo, fueron esas constantes visitas, las cuales nunca predispuse ¿Quién ha de hacerlo? Esas pérdidas vinieron acompañadas por una gran cantidad de fallos. - Pensaba que la vida conspiraba contra mi - perdí mi trabajo, mi novia, estuve a punto de perder mi carrera; y todos esos años de estudios, ya no me importaba complacer las exigencias de mi estómago, de mi cuerpo, ya no quería hablar con nadie y mucho menos le prestaba atención al aseó propio. Me aislé en mi propio mundo, en mi propia oscuridad, me encontraba desolado, atormentado por los recuerdos y la añoranza física, quienes eran causante de un constante deterioro de mi alma. Incluso llegue a considerar lo que decían esas voces en mi cabeza, planteaban diversas formas de suicidio. “Bebe veneno” pero alguna parte de mi subconsciente aseguraba que sería una muerte lenta, muy agonizante y que con la amargura en mi corazón ya era suficiente… cada vez que conversábamos sobre el tema, siempre elegía el mismo acto, esa idea menos compleja; un balazo en medio de las cejas, porque irónicamente seria valiente, no todos tienen el valor de hacer tal hazaña.
A veces le pedía al dolor no escuchar su canto, pero él no me escuchaba a mí. Creía que ya estaba perdido, que ya no había retorno de aquella oscura niebla, pero fue ahí, en medio de tal resignación. Cuando recibí un regalo con remitente de “vida” desencadenando un asombroso cambio de semblante en todo mi mundo, apaciguando malos pensamientos, contrarrestando todo aquello.
Es el mejor obsequio que puede recibir alguien que ya está desahuciado, perdido, muerto. La vida trajo a mí; un sobrino, ese nuevo comienzo de vida fue diluyendo poco a poco el dolor, hubo calma repentina ante tanta tormenta. Estuve dispuesto a aceptar ayuda, me puse en tratamiento por algunos años… actualmente ya he superado tal etapa, ese mal momento. Ahora me encuentro en una agradable estabilidad, ya no soy tan débil, pues ahora sé que esos seres que tanto extraño, viven mientras le recuerde y que no morirán mientras no deje de hacerlo.
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