Del camino sin sentido, vagabundo errante de pensares que jamás conoció puerto que llevara a los barcos con rumbo celestial, alma perezosa que se conformaba con beber harto alcohol para expandir una existencia de miseria, de la miseria espiritual a la miseria mental, para finalmente destruir el triángulo completo con la miseria física.
Un alma sin sentido despertando en la oscuridad, una oportunidad otorgada por la divinidad para con un perro caminante en valle de lágrimas, sin amo, con frío y hambre de verdad, insatisfecho con el diario vivir, un alma al borde del abismo de la muerte.
Aquel día llegando al camino, mirando el risco, el abismo, gritando ¡Salta! Tomando la última bocanada para gritar la última blasfemia a los cielos, un llanto de impotencia interno que terminaba en un grito de angustia terrible. Que tarde más oscura, alma trémula, lúgubre y podrida.  A un grito y ese fue ¡Dios te necesito, te entrego mi vida, por favor ayúdame!
Justo en ese momento apareció el camino hacia el puerto de los barcos que nos llevan al plano celestial, un libro de guía y las señales de Dios en la naturaleza, después de tantos caminos errados al fin la luz se vislumbra en el horizonte.
330

Cargando comentarios...