14. La Templanza.
14.01.15
14. La Templanza.
Ella era un ser iluminado como ni una persona que hubiera conocido sobre la faz de la tierra y de hecho jamás la conoceré como persona real, ya que es una invención de mi mente, es ella la perfecta inexistencia.
“Su existencia se basaba en un cuento de amor de adolescente adulto, en donde ella “La Templanza” era la protagonista, persona iluminada, en plena conexión con las fuerzas más sutiles del universo, persona noble de actitudes positivas, de cabellos rubios y alas angelicales, desnuda en la fuente del agua de la juventud, en donde se sentaba a trasvasijar agua de cántaro en cántaro para ver si así podía decidir a qué decisión tomar, ya que antes de realizar algo, el hecho de fracasar la turbaba, y siempre se demoraba antes de actuar, a veces perdiendo tiempo valioso, pero sus decisiones tenían que ser acordes con la perfección de su mente, nunca erro un paso, pero si perdió mucho tiempo en sus decisiones.
Perdió a su amor por no decidirse a tiempo al sí era correcto el huir con él o no, tuvo su respuesta y ahora pasa horas enteras añorando y al mismo tiempo trasvasijando el agua con un pie en el agua y una en la tierra y observa esperando en la respuesta en sí que la decisión de quedarse fue la correcta”
14. La Templanza.
Ella era un ser iluminado como ni una persona que hubiera conocido sobre la faz de la tierra y de hecho jamás la conoceré como persona real, ya que es una invención de mi mente, es ella la perfecta inexistencia.
“Su existencia se basaba en un cuento de amor de adolescente adulto, en donde ella “La Templanza” era la protagonista, persona iluminada, en plena conexión con las fuerzas más sutiles del universo, persona noble de actitudes positivas, de cabellos rubios y alas angelicales, desnuda en la fuente del agua de la juventud, en donde se sentaba a trasvasijar agua de cántaro en cántaro para ver si así podía decidir a qué decisión tomar, ya que antes de realizar algo, el hecho de fracasar la turbaba, y siempre se demoraba antes de actuar, a veces perdiendo tiempo valioso, pero sus decisiones tenían que ser acordes con la perfección de su mente, nunca erro un paso, pero si perdió mucho tiempo en sus decisiones.
Perdió a su amor por no decidirse a tiempo al sí era correcto el huir con él o no, tuvo su respuesta y ahora pasa horas enteras añorando y al mismo tiempo trasvasijando el agua con un pie en el agua y una en la tierra y observa esperando en la respuesta en sí que la decisión de quedarse fue la correcta”
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