....EL DESCONSUELO parte VI
Publicado en Aug 01, 2020
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1° parte: Tomas y Laura  hasta su asesinato
2° parte; Tomas y Laura su encuentro (Seducción)
3° parte: el cuerpo

4° Quien era Tomás
5°La Morgue
6°Desonsuelo
*
El alcohol abrazo su cuerpo y su mente. Y en ese estado, de ahora en más, Oscar consideró que se convertirá en el guardián de Laura,  y en un indomable animal desalmado que ambiciona riquezas con sentimientos más indignos que traslúcidos, custodiando sueños y deseos de Laura, hoy invadida por alboradas eternas de desvelos. Ella, homenajeando su propia voluntad herida, dejo en la nada, lo que antes entregaba a la pasión, atravesando un vacío entre alma, corazón y cuerpo. Es ahora Oscar el que piensa más en Laura y lo que le diría si le permitiese ser su consejero en cada acto de su vida diaria. Oscar aprovechará de ahora en más cada vocablo donde esté asegurada la imagen de Tomás, cubierta con el sumiso velo mortuorio nevado del ayer. Eso, desarmaría a Laura. Será su estrategia. Hoy predice con su perfección casi intacta de su propia existencia, profetizando en voz baja; “En mi victoria con Laura; Mabel, será solo una transición al olvido” Oscar es un lobo de presa en las salas de espera hospitalarias. Allí conoció a Mabel, enfermera profesional de Terapia Intensiva. Era el lugar en donde el lobo espera siempre la denuncia de mala praxis. Pero esta vez Mabel acudió a su llamado porque Cristina, paciente de 94 años había fallecido y curiosamente antes de morir dejó como heredera a ella ya que no tenía familiares. Necesitaba un abogado urgente. ¡Quien estaba a mano? Oscar. Mabel había logrado un cariño desinteresado con esta anciana y nunca pensó es especular, sin embargo, la herencia era una interesante fortuna y para Oscar, un buitre de su calaña, ahora sería su presa. Cortejo a Mabel, concretó toda la documentación necesaria para recibir esa herencia, la entusiasmó, la envolvió en sus planes de casa fortunas, la cautivo y la hizo suya. Siguiendo la misma línea y ya con Mabel en Terapia Intensiva (Tomás internado), fue su nuevo foco de atención hábilmente elaborado. De esta manera le sacó toda información a Mabel, y la gravedad de su estado. Con un plan siniestro pensó en una acción directa, estudió sus antecedentes, bienes, movimientos financieros y observó el barrio residencial de Tomás. Curiosamente al lado de su casa de Tomás, había una vivienda en alquiler, que inmediatamente tomó sin consulta previa. Donde iría luego a convivir con Mabel. Víctima y victimario a solo un paso por jardín.
Esta era su oportunidad. Mabel una y otra vez hablaba de Tomás como un buen hombre pero de delicada salud y con varias internaciones de las cuales salió de Terapia a duras penas Como buen manipulador Oscar se hizo presentar por Mabel a Tomás, y lentamente logro la confianza de él y su amistad. La sorpresa de ser vecinos alegro a Tomás. Mabel fue para él un ángel y lograda su alta médica comenzaron a frecuentarse. Oscar se deshacía de elogios y homenajes hacia Tomás y lentamente en pocos meses, lo indujo a asegurar el futuro de Laura confiándole la administración de sus bienes. Tomás ingenuo cayo en la tela de araña y en base a los informes de Mabel sobre la precariedad de la salud de Tomás, Oscar preparó la última estocada. Un asalto con violencia que no resistiría su deteriorado y condenado corazón. El plan perfecto: paro cardíaco y fin
Oscar impregnado ahora de todo lo que había ocultado desde que la conoció, sumaría una nueva víctima y un sustancioso capital si lo lograba, pero esta vez, algo había cambiado Oscar estaba capturado por Laura, mientras Mabel, se acercaba a un olvido y a ser un problema. Oscar, deseaba a Laura no solo por su fortuna, sinò por su belleza. Horas después de estar en la morgue, fue cuando Laura pidió que la dejara sola, porque necesitaba estar así, anhelando el silencio, y su llanto exploto sin vergüenza. Fue cuando Oscar asombrado por esa actitud de rechazo a su compañía no dijo una sola palabra y tampoco un gesto amistoso. Dio media vuelta, abrió el portón de entrada, dejo a Mabel en la puerta de su casa y se fue al bar donde vació dos botellas de amargura, que terminaron en ese delirio enfermizo tirado en la calle, vomitando bronca, babeando en el suelo. Su cuerpo no sintió el impacto al caer, la botella rodó en el declive junto a él, que continúa recitando su delirio con palabras arrastradas: “Seré aquel, que pueda contener tus alegrías, y acompañar tus sufrimientos y desconsuelo” babeaba una saliva espesa, grumosa y maloliente. Horas después a poco del amanecer caminó tambaleando rumbo a su casa, desaliñado, embarrado, sucio, hablando al vacío con palabras inteligibles, trabajosas, babosas, insultando al mundo, a los vecinos, a sus propios pensamientos hasta llegar a esas dos casas gemelas. La de Laura en la oscuridad y la de él iluminada. Cruzó el jardín que prácticamente unía las dos viviendas y sus dos vidas. Lo esperaba Mabel.
La Pregunta

Había una bruma semi oscura y extraña del living, Mabel lo esperaba alcoholizada. Desde ese asesinato, ella entró en la bebida como si las botellas fuesen las destinatarias de su dolor y arrepentimiento. Su rostro mostraba una profunda tristeza, desconsuelo, intriga y odio, sus mejillas bañadas en lágrimas, las botellas en el suelo y dos copas semivacías sobre la alfombra. Con voz cansada, temblorosa e impotente dijo sin dudar al ver a Oscar a los gritos
-¡Tenemos que hablar Oscar!-, en tono desafiante, firme y de reproche. Oscar ya venía borracho y malhumorado. Despectivo busco el vaso para servirse un Whisky.
-¿Sobre qué quieres hablar Mabel?
 Ella gritó
-¡Sobre esos dos chicos que contrataste para el asalto!-
-¿Acaso fracasaron Mabel?- Se dio vuelta vaciando su vaso en el rostro de Mabel mirándola de frente con desprecio. Mabel levantándose abruptamente tambaleando se tiró encima de Oscar gritándole
-¡No era ese el trato! ¡Yo no quería un asesinato!, sabíamos que ese asalto le provocaría un infarto masivo y su casi segura muerte. Yo tenía sus últimos estudios Oscar y su pronóstico. Sus coronarias sumadas a cuatro Stent, no resistirían un ataque de esa naturaleza como lo es un asalto-. -¡Era nuestro plan! ¡Era nuestro! plan repetía una y otra vez sollozando-.
-¡Pero contrataste dos improvisados que en lugar de escapar, le metieron un balazo!- Y se tiró nuevamente sobre un Oscar debilitado con el alcohol, golpeando su rostro con el cenicero de bronce. Oscar sangrando de su pómulo derecho y desde el suelo solo atinaba a cubrirse su cabeza y diciéndole con voz entrecortada
-¡Me dijeron que Tomás metió la maño en su axila derecha….y  pensaron que era un arma. Y…….-
- ¡No digas más Oscar, nunca portó armas Tomás y ellos lo sabían porque ¡Yo te lo dije cien veces!.. Te lo dije…te lo dije- .  Repetía envuelta en llanto, descarnado salivando una baba espesa grisácea continuó…
-¡Solo debían  asustarlo brutalmente pero sin agresión física!
- ¡Correcto!, grito Oscar ¡pero fue un acto reflejo remató!-.
-¡Un acto reflejo que nos traerá problemas a futuro! Oscar arrastrándose pateó vaso, y también las piernas de Mabel insultándola y tambaleándose se fue al dormitorio. Mabel quedó sola envuelta en una confusión y temor. ¡Esta vez, estamos perdidos Oscar!, le gritaba una y otra vez mientras tiraba al suelo cuanto objeto encontraba en su cercanía. Así quedó esa noche corta porque el amanecer ya asomaba, dormida en el suelo en medio de vidrios y platos rotos, mientras que Oscar yacía sobre la cama matrimonial en la misma posición inicial de su ingreso.
Si bien sobre la tierna y blanca tez de Mabel, florecía ya el amanecer; en su conciencia lentamente apaciguada, había también una sensación de raro éxito contradictoria por haber logrado otra fortuna y quizás la última porque no habrá necesidad de otra. Su ambición despertaba, pero vislumbró con reprobación su dependencia, a una perpetuidad insegura con Oscar, y también a una complicidad indirecta en el asesinato. Condenada a la velada caverna de la zozobra, con sus pulgares quietos y puños cerrados, intuye que inventó y vivió hasta ahora, en un universo de miniatura que hoy: se desmoronaba. Sin habla, con el resabio de una noche agonizando, lanzó un aullido interno desmedido, ante esa calamidad que registra visos de fatalidad.
Era la hora de regresar a su rutinaria vida de ocupación hospitalaria. Allí, donde simuló muchas veces no estar al corriente de los sentimientos de Oscar hacia Laura. De lo que antes era para ella su pasión, hoy impera el  Odio. Dudando de la clase de sus virtudes perdidas, habiendo probado la copa del goce, se postró sobre un piélago equívoco de incertidumbres. Ya en lucidez y confusión mezclada, evaluando los hechos con serenidad pudo eliminar su ánimo abatido, y escarbar en la profundidad de hembra herida todas sus vigilias desangradas que sin resistencia alguna: reaparecieron. Perdido su cariño vital, baila ahora curiosamente independiente de cualquier anuncio. Un regocijo perverso atormenta su grácil encanto del “como/cuando” e inesperadamente prestó atención a la inmolación fugaz de esa reciente tierna mujer engañada. Pero esto no era su estilo, aun cuando no había relegado de ese espejismo que la habita. No le fastidia estar habituada al desprecio y violencia de Oscar, ya es algo incorporado a su vida enfermiza. Gastada su esperanza de felicidad, acudió entonces al arrojo, para disimular su desorientación, e invocó a sus convicciones resucitadas relamiendo el terremoto de una venganza futura disimulada.
Supo esa mañana que todo había terminado con Oscar y juró no ser más su cómplice. Ya no le interesaba el destino de Laura y Oscar. Tenía en mente la fuga y comenzar otra vida. Nada diría hasta entonces y su vida regresaría a una normalidad absolutamente fingida. La ausencia de esperanza, revela un mundo frío y distante, y descendió cansada y debilitada, al sacrificio de la derrota, como signo aislado a su pertinaz necedad de haberse mantenido en el error. Pero esta por primera vez, dispuesta a superarlo.
Sabe que las catacumbas tienen la virtud de mantener el hedor nauseabundo del misterio. Aun así, son las unidades selladas al silencio.
 
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Foto del autor Gustavo Adolfo Vaca Narvaja
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Descripción

La ausencia de esperanza, revela un mundo fro y distante, y descendi cansada y debilitada, al sacrificio de la derrota, como signo aislado a su pertinaz necedad de haberse mantenido en el error.

Palabras Clave: traicion desesperanza temor duda

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Ficcin



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raymundo

Hermosa narraciòn extensa pero maravillosa amigo poeta Gustavo Adolfo. Te felicito de corzòn, rogando que siempre te ilumine, como hasta ahora, la brillante inteligencia de creacion literaria que posees. Saludos desde mi amado Perù.
Responder
August 06, 2020
 

Gustavo Adolfo Vaca Narvaja

Gracias Raymundo por tu lectura y comentario. Si, no publico los otros capítulos porque se hace muy extenso, pero al final se podra bajar en el Link de mi página.
Te aviso que Enrique ha tenido un problema y sé que lo aprecias mucho
Un abrazo
Responder
August 06, 2020

Gustavo Adolfo Vaca Narvaja

ESTA NOVELA TIENE CASI 12 CAPITULOS POR LO TANTO
ES IMPOSIBLE QUE LA SIGAN MES A MES
DE MANERA QUE EN ESTE N° 6 se aclaran algunos puntos y
quedan otros a descubrir

TERMINADA LA NOVELA LA PUBLICO EN EL LINK QUE PUSE EN MI
PRESENTACION

GRACIAS A TODOS LOS QUE COMENTARON Y LOS APORTES QUE HICIERON
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August 01, 2020
 

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busy