LA LTIMA ESCENA
Publicado en Apr 17, 2016
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Arlexis intentaba hacer entender a Yubulanga, que ya no se podían quedar un minuto más allí.  Imprevistamente, una serie de bombas láser había comenzado a bombardear el lugar.
Desde hacía un tiempo la comunidad Alta Equis, venía rompiendo el equilibrio cósmico de algunos lugares de la galaxia, y ya no se podían mover con la tranquilidad de antes.  La función quedaba en stanbay, pero no así los entusiastas y comprometidos comediantes, que habían hecho grandes esfuerzos para reunir tiempo y recursos.
Arlexis era un ser galáctico joven y vital.  Su mirada estaba puesta en llevar entretención y un mensaje de esperanza a través de los divertidos personajes que había creado.
Uno de ellos era Yubulanga, un simpático conejo saltarín de orejas largas y sombrero de copa, el cual se había hecho muy conocido en diferentes partes del universo, y se había convertido, aún sin quererlo, en símbolo de  alegría y esperanza, para ese mundo tan adelantado como deprimido.
Yubulanga era el personaje principal de la comedia, y quien lo representaba era una linda joven llamada Prixila, quien se había mimetizado de tal manera con el personaje, que ya le estaba provocando problemas de identidad.
La compañía de teatro había trabajado mucho para poner en escena la última historia creada por Arlexis, la cual se llevaría a cabo en el mejor escenario del universo: la luna; aquel hermoso, romántico y antiguo satélite deseado por tantos otros artistas.
La luna poseía muchas características, que le hacían muy codiciable para los creativos galácticos, una de ellas, y la que más amaba Arlexis, era  aquel imponente telón gris blanquecino; desolación alucinante que, golpeaba fuertemente su alma sensible.  Hasta allí habían llegado las lánguidas miradas de interminables poetas enamorados, quienes le habían convertido en un ícono de romanticismo y misterio.
Pero ahora, aquel escenario solitario y remoto se veía intervenido por rayos de violencia y odio ¿Qué había pasado con aquel lugar?  ¿Qué estaba pasando en el cosmo, hasta hace poco lugar tranquilo y seguro?
Arlexis no se lo podía explicar.  Mientras, Yubulanga corría de un lugar a otro, indiferente y ajena a las preocupantes circunstancias que estaban viviendo.  Ella estaba viviendo su momento, ella estaba disfrutando de esta gran experiencia, ella tenía un rol que le hacía entender otras cosas, y recibir impresiones más profundas.  Pero, su alma se había prendado casi sin darse cuenta, de aquel joven que le miraba con curiosidad e interés.
Escondidos tras unas enormes dunas, la mayor parte del grupo capeaba los disparos.  Estaban sin saberlo, viviendo un momento que haría historia, y aún así, una especie de liviandad y humor gobernaba sus acciones, desprendidas de todo temor.
Los comediantes ya no podían distinguir la realidad de la ilusión; la luna exhalaba un hálito letal que que penetraba lentamente en sus mentes confundiendo sus pensamientos y sentido de ubicación. ¿Qué estaba ocurriendo? La luna, aquella blanca, fía y distante luna, como una deidad enloquecida se levantaba contra el ataque, emanando sus mortíferas fragancias.
De pronto Prixila aparecía vestida con su atuendo de conejo, sorteando con gran intrepidez, los disparos que la comunidad Alta Equis le lanzaba.  Arlexis intentaba desde la duna hacerle retroceder ¿Qué escena era esta? al parecer la joven no podía ver ni escuchar, y parecía movida por algo que no alcanzaba a entender.
Prixila corría dando brincos, mientras sus largas orejas caían por sus hombros, por debajo de las anchas alas del sombrero de copa.  Yubulanga había tomado posesión absoluta de la joven, el personaje y la comedia habían entrado en acción.  Yubulanga necesita correr y salvar a Arlexis, su creador, Yubulanga necesitaba cumplir con su misión, traer alegría y esperanza al universo entero que, con el alma en vilo observaba desde las estrellas, los planetas y el cosmo; como un conejito simpático y saltarín trataba de salvar a su amor.  De pronto un disparo le alcanzó, derribándole estrepitosamente contra el suelo, el sombrero de copas saltó.  Yubulanga yacía sin movimiento sobre el suelo, con los brazos abiertos abrazando a la luna que tanto amó.  Más allá, una figura sombría caía sobre Arlexis.  Ella no le pudo detener.  La comunidad Alta Equis caía sobre el lugar.
Era la última escena de amor.
Cuando las filas de la comunidad Alta Equis comenzaron a inundarlo todo, encontraron aquel sombrero de copas, sucio y manchado en sangre, cubierto del polvo gris de las dunas solitarias, y lo guardaron.
Muchos siglos después cuando los Alta Equis fueron derrotados por otras galaxias, en otra guerra de poder, el sombrero del conejito saltarín llamado Yubulanga fue levantado como emblema de amor... 
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Foto del autor ALEJANDRA OATE
Textos Publicados: 7
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Descripción

Una historia de amor y ternura, en el marco de un lugar imaginario del futuro.

Palabras Clave: Relato ficcin fantasa cuento mensaje

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Ficcin



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