-Sí, yo soy el Perita. Puto nomás le dije, pero no le dije a él, le dije que su papá era un puto. Es que lo quiere hacer laburar para siempre...
    -Y yo soy el Cistitis. Y si no me defiendo solo, mi papa no me va a defender, ya me lo ha dicho... y seguro que me va a hacer cagar con la goma...
    -Siempre me dijeron Pera porque desde que nací tengo esta parte de la cara larga, y de costado parezco una pera. Otros me pusieron cara adelantada, o cara con balcón, que sé yo. Creo que me  terminaron diciendo así porque era más fácil para llamarme cuando jugábamos a la pelota, al final me terminé acostumbrando. Hasta mi papá me trataba de Perita... y hasta a veces, cuando le rendía lo que había hecho, y vía el chupetín que me regalaba todos los días la celeste, se enojaba y me decía "¡para qué mierda queremos golosinas, defectuoso de mierda!"; y ahí sí que me daban ganas de llorar por haber nacido con la cara larga... y no le podía contestar, ni pegarle, encima se lo comía mientras contaba las monedas que para él siempre eran pocas...
    -A mí los muchachos me pusieron cistitis, y ya saben porque. Desde bebé que me pasaba esto; los otros días en la cama, y cuando iba a la escuela también. Nunca me pude aguantar, no sé cómo se hace para aguantar, yo sé que me corría el agua hasta el piso y todos se reían. Y cuando me acercaba a un auto y estaba todo mojado, la gente subía el vidrio con cara de asco, y no me daban nada por la limpiada; y eso que cuesta llegar al medio del parabrisas. Pero lo mismo, si no me daban, no les sacaba las cacas de los pájaros, y cuando se iban les escupía el auto.
    -Hay veces que yo tenía ganas de comerme el chupetín y no llevarlo a mi casa, es que me retaban y todo lo demás. A mí me costó mucho aprender con las pelotitas y ni siquiera pude dejarme un chupetín. Es muy raro que no se te caiga una, si se te cae cuando abre el semáforo, pasa lo que nos pasó con el Cistitis; encima no agarras ni una moneda. Todos los días mi novia me regalaba un chupetín.
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    -No sé lo que les pasaba a la gente, porque a cada semáforo que iba alguien me decía hediondo, y me cerraban la ventanilla; algunos me tiraban diez centavos al piso y la cerraban. Nunca tuve dos pantalones; pero yo no me siento ni olor. Hediondo me decían, y yo no soy hediondo, soy cistitis.
    Por lo menos si hubiera tenido una novia rica como la del Pera, que le regalaba chupetines, a mí mi novia me hubiera regalado un pantalón todos los días.
    -Si, tiene razón el Cistitis, era mi novia, es la que les dije que siempre me daba un chupetín; y yo le iba a decir que le regale un pantalón a él; pero los otros días la vio el padre llamándome y le hizo cerrar la ventanilla y le tiró el pelo. Mugriento de mierda me dijo. Pero yo sé que para ella yo no era mugriento, porque me ama, y me quería casar con ella algún día. Celeste se llama, me dijo su nombre y yo ni le pregunté. No importa lo que le dijo el padre, yo le dije que la amo mucho. Después supe que va a la escuela... a la Sarmiento va. Es que un día estuve en el semáforo de la esquina y salió y se subió a la camioneta. ...Que linda que es afuera de la camioneta. Pero les estaba diciendo que yo quería que le regale un pantalón a mi amigo, y como no le pudo regalar uno, yo se lo iba a comprar, cuando trabaje para dejarme la plata. Porque mi papá me lo prometió. Y ayer yo le dije que el padre de él era un puto porque lo amenazó que le tiene que dar para siempre lo que gane.
    -Pará Pera, me dijo, mi viejo no es puto, porque se las aguanta; y hasta a mi mamá la hace cagar cuando no le da la plata. Pero yo me puedo conseguir una novia como la tuya y decirle que envés de regalarme chupetines de mierda, que me regale pantalones. O la hago laburar ahí donde está tu vieja, y la mía. Sí que me va a comprar pantalones mi novia. La mato cuando me caiga con un "chupetincito".
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    -Entonces yo le dije que no hablara de mi novia; que la celeste no me regala "chupetincitos", son de esos pop que vos siempre querés, y como no podes comprártelos te da envidia, le dije. Ahora por hablar así de mi amor, le voy a decir que si vos le pedís algo que no te de nada. Porque es mí novia, así que ojo con lo que decís de ella y de los pop que me regala. Andá, andá a los semáforos hasta que se le den las bolas a tu viejo, le grité en la cara.
    -¿Bolas dijiste?
    -Sí, booolas.
    -Sos vos el que tiene que estar con las bolas en el semáforo, me gritó también en la cara, hasta me salpicó la boca con babas; así que mejor andate vos a revolear las bolas a la esquina. Y mirá, ahí viene tu "celestita". Andá puto, me dijo.
    -Ahí fue cuando a mí se me salió la chaveta, y me volví loco; y empezamos a pelear.  Lo tiré al piso porque soy más petiso, a las piernas me le tiré; pero él tiene once, así que me agarró del cuello y empezamos a dar vueltas. Lo peor es que rodamos hasta la calle, y ni nos habíamos dado cuenta que estaba en verde el semáforo.
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