Yo no soy nada, ni seré en tu vida
más que una hoja pasajera y sola
que te ha rozado al caer a tu paso,
para prendarse de tu voz y aroma. 
Yo no soy nada más que esa hoja seca
de color ocre y de sabor amargo
que únicamente te hablará de otoños
de días sin sol, de inviernos largos.
En mi alma nunca entró la primavera
no conocí el verano, ni la risa plena
sólo recuerdo mi tristeza oculta
frente a la alegre carcajada ajena.
No tuve nunca, nadie que me diera
ese calor que busqué sin descanso
sólo tus ojos, que los quiero tanto
me sacudieron de ilusión, de fé.
Fueron tus ojos que los quiero tanto
enormes, pardos, que me traicionaron
que pisoteando la ilusión má bella
me devolvieron al dolor, al llanto!
 
Autor: Bernardo Manuel Perez Bragaña (Libra)
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