En los cristales de mi ventana
se adosan las imágenes de las mañanas
que alcanzamos a compartir.
 
Vuelvo a extrañarte en las cosas sencillas
de las fantasías insensatas, inventadas por ti.
 
Y te empecé a echar de menos,
cuando la tarde vino ausente de tu aroma.
Cuando la oscura soledad me abrazó.
 
Eres la noche fundida a mi sentir.
Y no me duermo sin un sueño.
 
Y te empecé a echar de menos
D.I.A. ®
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