No me puedes detener
ni yo puedo retroceder.
Mi paso inexorable por la vida
está marcado desde el principio.

Como toda cosa perenne
nazco y muero inevitablemente.
Y quizá no fui bueno para ti;
o tal vez me recordarás agradecido.

Así es mi transcurrir,
trayendo cosas positivas y negativas.
Le toca a cualquiera,
es el ciclo de las cosas eventuales.

Pero, si estoy seguro,
que mi sucesor viene mucho mejor.
Sólo deséalo feliz
y acógelo con fe y optimismo.


Diego Iván Antiza©
 
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