Emocionalmente inestable me siento, en un mar de confusiones estoy ahogada, no me explico de donde provienen aquellos sentimientos encontrados y tan diversos que vienen a mi mente torturándome y carcomiéndome por dentro. ¿Qué me está sucediendo? Toda mi vida fui lo que se denominaría una “planta” “vegetal”, pasando desapercibida ante la mirada de los demás, todos pasaban de mí sin importarles lo que yo podía sentir o pensar. Al tratar este tema que me aqueja, siento mucha tristeza en mi alma, en mi corazón ¿cómo se puede llegar a sentir una persona que no tiene la mirada del “otro”? ¿Qué sentimientos lo rodean? Una cosa es segura: el anhelo de la muerte. La muerte como escape hacia otro mundo en donde, suponemos, que no hay dolor, donde los espectros no sienten nada. Mi vida ha estado atravesada por la pulsión de muerte, muchas veces he pensado en que el mundo estaría mejor sin mí ¿qué función tengo yo en este mundo? ¿Para qué vivo? Siento que no cumplo ningún rol acá entonces… ¿Por qué no me muero? La desesperación está en mí, el encontronazo de emociones abundan en mi mente tal carrusel del siglo XVIII. Muchas voces me hablan cada noche cuando en el silencio comienzan a tomar vida, son múltiples y atormentantes, temo volverme loca…perder la cordura y terminar en un neuropsiquiátrico tomando pastillas para tranquilizar la locura, estar aislada del mundo real, de las personas reales, y terminar en soledad. Tengo miedo… mucho miedo, el miedo paraliza, es lo que dicen y tienen razón, no te deja actuar ni tomar tus propias decisiones, te deja en un lugar estático, sin fuerzas. El miedo es mi enemigo y está ganando la partida, no quiero dejarlo ganar, sin embargo él y otros fantasmas rodean mi cuerpo y mente. Este maldito miedo que no me deja en paz, paralizada, solitaria, desesperado intento por querer mover el cuerpo y actuar pero el miedo es mi sombra, la sombra que a todos lados me persigue, me atormenta el alma y hasta lastima el cuerpo. ¿Por qué me siento así? Hay cosas que están muy dentro de mí que no puedo comprender, que por más que busque en lo profundo de mi ser no se logra descifrar, son enigmas, son acertijos que yo misma tengo que resolver ¿pero cómo? La respuesta está dentro de mí pero se haya oculta.
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Las voces me siguen hablando, tienen distintos tonos: algunos gritones, otros son lamentos, agonías, gemidos de dolor intensos que si los transmitiera a mis cuerdas vocales de seguro que las perdería en su totalidad, quedarían tan dañadas que jamás podrán emitir alguna voz humana, tan solo habitaría la “mudez” absoluta.
¿Qué dicen esas voces? Hablan todas al mismo tiempo, algunas hay que callarlas para escuchar a las otras, todas al unísono dicen cosas diferentes.
Predomina, casi siempre, una voz autoritaria, es la más fuerte y es la que destruye la conciencia con dichos hirientes, es agresiva y no hay dicho que le pueda discutir, pues esa voz es muy fuerte, prepotente y menosprecia cada uno de los actos que se realiza. La voz destruye, la voz es prepotente, manipuladora, representa todo lo malo. Aquella voz es la que dice “no vas a poder lograr nada de lo que te propongas, siendo como eres, eres basura, eres inútil”, la voz siempre lo hace recordar de manera constante, la voz hace que el cuerpo se debilite y no tenga uno ganas de seguir en la carrera de la vida. Esa voz fue la que algún día dijo “no mereces vivir, ¿Por qué no te mueres a ver quién te llorará?” “no tienes la fuerza suficiente como para que te quites la vida, hasta en eso eres patética”. Algunas veces llegué a pensar que esa voz tenía razón, tiene un poder grande de convencimiento, es muy manipuladora, vil, agraviante en todos los aspectos.
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