VIVES O SUEÑAS
Domingo 10:00 de la mañana, suena la lluvia contra el cristal, abres los ojos y miras el móvil, lo coges, hay un mensaje, lo abres y no hay remitente, sólo una cuenta: 0 años, 0 meses, 7 días, 15 horas y 45 minutos. Una cuenta atrás.
Te levantas preguntándote quien te lo ha mandado, porque y que significa. Te vistes y sales a la calle, algo ha cambiado, la gente ya no es igual, las ves con distintas expresiones… unos alegres, otros preocupados, otros tristes, algunos emocionados…todos distintos y a la vez iguales. Te diriges al coche y ves un grupo de gente, y alguien a tu alrededor comenta que recibió un mensaje esa misma mañana… 32 años, 5 meses, 15 días y 23 minutos, otro le responde 2 años, 7 meses, 21 días y 50 minutos. Se une un tercero, -va, que tontería, a mí me pone dos minutos. Al poco cae desplomado, inerte, muerto. Un paro comenta el de la ambulancia.
No entiendes nada, andas sin sentido de un lado a otro y todos comentan sus mensajes, sus tiempos. Ese día te sientes confuso y sorprendido pues todos hablan de lo mismo. Te acuestas, miras tu tiempo, 6 días, 23 horas y 7 minutos. En los días siguientes noticias amargas y alegres. Noticias de muertes y superaciones. Noticias de intentos en vano y promesas incumplidas. Noticias de sueños realizados y amores encontrados. Algunos siguen igual, con sus vidas buenas o malas hasta llegado el final, otros lo dejan todo y abren nuevos caminos. Muchos cambian.
Te despiertas, miras tu cuenta. Sales a la calle y pasas por un parque, un niño comenta, -pone 2 días mamá; la miras y la ves haciendo fuerza, con los ojos en llamas y con ganas de gritar pero sin querer asustar al pequeño, junto a ella su abuela rota, le quedan años… y así uno por uno, cada cual con su fecha, cada uno con su cuenta. Todos conscientes de su final. 4 días, 12 horas y 3 minutos, tu tiempo se va consumiendo. No vas a trabajar, apagas el móvil y te pones a andar. Piensas en tus sueños no cumplidos y que difícilmente podrás ya cumplir. Te sientas en un banco, mirando la nada, pensando y pensando…vuelves a mirar, 4 días, 8 horas y 22 minutos. Te angustias, te sientes frustrado, ansioso, enfadado, triste…ese día lloras, ríes, sientes miedo y paz y ante todo un sentimiento de vacío, de no haber encontrado a tu amor, de errores cometidos, de no haber ido a aquel lugar al que un día quisiste ir o volver. Triste de no haber aprendido aquello que quisiste, triste de no haber logrado aquello que te propusiste, de no haber hecho las paces con quien un día te enfadaste. Lloras.
Te acuestas tarde y te levantas temprano. Suena el despertador, miras tu cuenta. Estas en paz. Sales a la calle dispuesto a sonreir, dispuesto a ser y hacer feliz. Decides ayudarte a ti ayudando a los demás. Miras tu cuenta, 2 días, 3 horas y 15 minutos. Decides tu final, decides como pasarás el resto de tus días. Tal vez es el único momento que sabes lo que es vivir. Por primera vez decides cómo, donde y cuando. Que lo importante no es que te ame quien tu quieras, sino simplemente amar. Que lo importante no es lo que hiciste, sino lo que hiciste sentir. Por primera vez sientes el valor y la fuerza para decir por favor quédate, me equivoqué, te amo, perdón, ven y vete. Por primera vez sabes que lo que hagas, digas, sientas y hagas sentir será la última vez, que no tendrás otra oportunidad, que tu tiempo se va. Decides que el final de tu tiempo no sea el final de tu recuerdo. Te acuestas, miras tu cuenta, 11 horas y 34 minutos. Lloras y ríes. Y por fin… duermes.
Suena el despertador, abres los ojos y ves el sol entrando por las rendijas de la persiana, te descubres empapado en sudor, con los ojos quemándote, nervioso, la almohada inundada y sin embargo en paz contigo mismo… miras el móvil, no hay mensaje ni remitente, no hay cuenta atrás. Sales a la calle, ves al mismo niño sonreir, nada a cambiado, y por fin descubres que sólo fue un sueño, un sueño nada más…
¿Qué haríamos cada uno si supiéramos cuando es nuestro final? ¿Seguiríamos con nuestras vidas del mismo modo? ¿Dependería del tiempo de cada uno? ¿Seguiríamos trabajando? ¿Seguiríamos intentando aquello que nos falló otras veces? ¿Intentaríamos encontrar el amor? ¿Daríamos una oportunidad a lo que nunca se nos ocurrió? ¿Intentaríamos cumplir nuestros sueños? ¿Gastaríamos nuestro dinero en cosas o en personas? ¿Seríamos mejores los unos con los otros? O por el contrario, ¿seríamos peores? ¿Descargaríamos con los demás nuestra propia frustración? ¿Mataríamos a quien nos hirió? ¿Despreciaríamos a quien no nos amó?... Cada uno sabiendo que cada minuto invertido en algo que no es de su agrado es un minuto perdido, un minuto a restar de su cuenta atrás. Muchos mirarían al pasado lamentándose de algunas cosas y personas con las que se les fué el tiempo. Otros alegres de aún poder hacer algo y encontrar su camino, alegres de invertir su tiempo en nuevas experiencias y personas, amores, lugares, retos… ¿Cómo sería el mundo si todos tuviéramos nuestra fecha? ¿Cómo serías tú? ¿Qué harías? ¿Seguirías siendo igual o cambiarías algo de ti mismo?
Sólo nos queda invertir nuestro tiempo de la mejor manera para que al final nos sea rentable.
¿Y tú?... ¿vives o sueñas?
Te levantas preguntándote quien te lo ha mandado, porque y que significa. Te vistes y sales a la calle, algo ha cambiado, la gente ya no es igual, las ves con distintas expresiones… unos alegres, otros preocupados, otros tristes, algunos emocionados…todos distintos y a la vez iguales. Te diriges al coche y ves un grupo de gente, y alguien a tu alrededor comenta que recibió un mensaje esa misma mañana… 32 años, 5 meses, 15 días y 23 minutos, otro le responde 2 años, 7 meses, 21 días y 50 minutos. Se une un tercero, -va, que tontería, a mí me pone dos minutos. Al poco cae desplomado, inerte, muerto. Un paro comenta el de la ambulancia.
No entiendes nada, andas sin sentido de un lado a otro y todos comentan sus mensajes, sus tiempos. Ese día te sientes confuso y sorprendido pues todos hablan de lo mismo. Te acuestas, miras tu tiempo, 6 días, 23 horas y 7 minutos. En los días siguientes noticias amargas y alegres. Noticias de muertes y superaciones. Noticias de intentos en vano y promesas incumplidas. Noticias de sueños realizados y amores encontrados. Algunos siguen igual, con sus vidas buenas o malas hasta llegado el final, otros lo dejan todo y abren nuevos caminos. Muchos cambian.
Te despiertas, miras tu cuenta. Sales a la calle y pasas por un parque, un niño comenta, -pone 2 días mamá; la miras y la ves haciendo fuerza, con los ojos en llamas y con ganas de gritar pero sin querer asustar al pequeño, junto a ella su abuela rota, le quedan años… y así uno por uno, cada cual con su fecha, cada uno con su cuenta. Todos conscientes de su final. 4 días, 12 horas y 3 minutos, tu tiempo se va consumiendo. No vas a trabajar, apagas el móvil y te pones a andar. Piensas en tus sueños no cumplidos y que difícilmente podrás ya cumplir. Te sientas en un banco, mirando la nada, pensando y pensando…vuelves a mirar, 4 días, 8 horas y 22 minutos. Te angustias, te sientes frustrado, ansioso, enfadado, triste…ese día lloras, ríes, sientes miedo y paz y ante todo un sentimiento de vacío, de no haber encontrado a tu amor, de errores cometidos, de no haber ido a aquel lugar al que un día quisiste ir o volver. Triste de no haber aprendido aquello que quisiste, triste de no haber logrado aquello que te propusiste, de no haber hecho las paces con quien un día te enfadaste. Lloras.
Te acuestas tarde y te levantas temprano. Suena el despertador, miras tu cuenta. Estas en paz. Sales a la calle dispuesto a sonreir, dispuesto a ser y hacer feliz. Decides ayudarte a ti ayudando a los demás. Miras tu cuenta, 2 días, 3 horas y 15 minutos. Decides tu final, decides como pasarás el resto de tus días. Tal vez es el único momento que sabes lo que es vivir. Por primera vez decides cómo, donde y cuando. Que lo importante no es que te ame quien tu quieras, sino simplemente amar. Que lo importante no es lo que hiciste, sino lo que hiciste sentir. Por primera vez sientes el valor y la fuerza para decir por favor quédate, me equivoqué, te amo, perdón, ven y vete. Por primera vez sabes que lo que hagas, digas, sientas y hagas sentir será la última vez, que no tendrás otra oportunidad, que tu tiempo se va. Decides que el final de tu tiempo no sea el final de tu recuerdo. Te acuestas, miras tu cuenta, 11 horas y 34 minutos. Lloras y ríes. Y por fin… duermes.
Suena el despertador, abres los ojos y ves el sol entrando por las rendijas de la persiana, te descubres empapado en sudor, con los ojos quemándote, nervioso, la almohada inundada y sin embargo en paz contigo mismo… miras el móvil, no hay mensaje ni remitente, no hay cuenta atrás. Sales a la calle, ves al mismo niño sonreir, nada a cambiado, y por fin descubres que sólo fue un sueño, un sueño nada más…
¿Qué haríamos cada uno si supiéramos cuando es nuestro final? ¿Seguiríamos con nuestras vidas del mismo modo? ¿Dependería del tiempo de cada uno? ¿Seguiríamos trabajando? ¿Seguiríamos intentando aquello que nos falló otras veces? ¿Intentaríamos encontrar el amor? ¿Daríamos una oportunidad a lo que nunca se nos ocurrió? ¿Intentaríamos cumplir nuestros sueños? ¿Gastaríamos nuestro dinero en cosas o en personas? ¿Seríamos mejores los unos con los otros? O por el contrario, ¿seríamos peores? ¿Descargaríamos con los demás nuestra propia frustración? ¿Mataríamos a quien nos hirió? ¿Despreciaríamos a quien no nos amó?... Cada uno sabiendo que cada minuto invertido en algo que no es de su agrado es un minuto perdido, un minuto a restar de su cuenta atrás. Muchos mirarían al pasado lamentándose de algunas cosas y personas con las que se les fué el tiempo. Otros alegres de aún poder hacer algo y encontrar su camino, alegres de invertir su tiempo en nuevas experiencias y personas, amores, lugares, retos… ¿Cómo sería el mundo si todos tuviéramos nuestra fecha? ¿Cómo serías tú? ¿Qué harías? ¿Seguirías siendo igual o cambiarías algo de ti mismo?
Sólo nos queda invertir nuestro tiempo de la mejor manera para que al final nos sea rentable.
¿Y tú?... ¿vives o sueñas?
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