Me asfixia la palabra que no llega
La rutina se clava en la saliva
En el olfato y en las pupilas
Observo las redes:
Carnaval de mentiras
La mía un laberinto sin salida.
Ninguna notificación me golpea la ventana.
La poesía tampoco menciona mi nombre
No llegan cartas,
Ni voces
Ni el azar de una invitación.
¿ Seré considerada de otra especie, poeta de cartón?
Habitante de un vertedero en donde los versos solo huelen a inmundicia.
Mientras tanto, el delirio acomoda su silla frente a mí
Y se sienta a hacerme compañía.
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