Tendiendo redes
Tenderé redes a un cielo estrellado, a una osa mayor solidificada de apariencias inmunes a las distancias; tanto camino andado con agujeros en los zapatos, pisando cardos, sustentando la memoria con recuerdos vanos, para que un día, no sé, cuando llegues cruzando la esquina del desamor. La niebla de las canas que insisten en poblar mi sien te saludarán sin que me reconozcas, porque no habrá vestigios de aquella que con ingenuidad te regalaba besos de hadas y princesas.
Ya no desespero, ni me preocupo, ni invento excusas al reloj: sé que estás agazapado en este discrepar de los tiempos que nos tocan por vivir; es así de simple, consumamos de este averno la dicha de habernos encontrado, ¿quién nos juzgará?, ¿quién será capaz de tirar la primera piedra?
Exilio primero
La insufrible sed de tus caricias
y los espasmos benditos de orgasmos
que marginados se pulverizan
en las distancias rancias.
Añejamiento putrefacto de historias pasadas,
renunciamiento cutáneo y subcutáneo.
Desterrada de ti me hallo.
Inmigrante del profeso amor
marcho por el páramo
hacia el páramo voy y de él vengo
sobrellevando mi circunstancia
ceñida a tu último beso.
Exilio existente
Cuántos laberintos hemos atravesado
con el corazón coagulado de esperas,
artilugios de armas inexistentes
ante la cobardía de traspasar los muros
esos obsecuentes a la razón.
Mientras sólo pienso en la pasión,
la que quedó postergada
relegada a los designios
del destino y al desatino
de alguna atrevida inquisición
que no supo de besos, ni caricias
ni el fornicio adolescente
que no tuvimos.
El exilio es existente.
Exilio de tiempo
Ya Cronos cabalga lentamente
anunciando el atardecer en que no estás
devorando en su cronometría
el breve tiempo en que leo tus líneas.
Mi soledad es doble
como el repique del tambor
de aquel que va al patíbulo .
Cronos huraño
araña mis entrañas
que desiertas están
sin la quimera de tus caricias.
Exilio de palabras
Tus palabras lacerantes
desaguan del pasado
como un río de montaña
en pleno deshielo
purgando mis verdes sustancias.
Mi monotonía solapada
en el bullicio extraño de otras manos
rescata gota a gota
migajas de lo transitado.
Comulgo con la inocencia
en estos versos de lluvia
que se cuelgan de mis luceros
lavando el rímmel barato
crayola con que escribo
los últimos versos .
Desterrados
Desterrados cual hijo de Eva
exiliados del paraíso
del que cogimos tiernas frutas;
regocijados de cópulas conjeturadas.
al destierro de amores inciertos
marchamos sin destino
cruzando las barreras del bien y del mal.
Guarnecidos en la libido de los otros
nos olvidamos de nosotros mismos
pasión primaria de ósculos mal paridos.
Exilio de los besos
En tu rendija rosada
deposité la caricia más preciada.
Enero pleno, pleno enero
La oquedad ofrecida
fue un premio a mi deseo
donde mi lengua buceó
cual pez en una pecera.
Ensoñación arcaica
de la ranura que cubrí
con un trémulo beso.
Traspasó la memoria
la calidez de tu boca.
Falacia
Con el disimulo de una acémila
desespero en la espera
soledad pintada de acuarela
doble e impura
un vale cuatro a la razón
putrefacto corazón
eufemismo de otras épocas
ironía,
falacia,
sarcasmo,
epigrama de este absurdo amor.
Sátira ausente
Sátira al amor ausente, al primer amor de plenilunio aprehéndeme en la espera de estos años vacíos de ti, revividos en la melancolía de no habernos dejado entre renglones borroneados, como corazones de cal descascarándose en el tiempo.
Úntame en la esperanza de algún enero soleado Haz posible el encuentro, que a la manzana ya la han comido unos cuantos, el exilio es el averno que en gracia nos ha tocado en vivir.
Derrotemos al silencio y llenémoslo de las palabras que no nos supimos decir, que habrá tiempo para conjurar el perdón si nos lo merecemos.
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