Cuando muere tu ropa
al caer precipitada
se encienden  nuestras voces
se oculta tu mirada,
el mundo se derrite
y pronto me doy cuenta
que la belleza no se oculta;
misteriosa se revela.
Son bellos tus labios,
son bellas tus palabras,
incluso tus berrinches, tus celos,
el mismo cielo que al vernos ríe.
Hay belleza en tu figura
en mi rostro, en el divino acoso
del que nacen estas voces
entre mis manos, en mi boca,
y en la tierna caricia
que descubre tu ropa
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