Una mujer sentada en un banco
Normalmente, cuando te acercas a una mujer, ésta pierde todas las cualidades que ha podido crear tu imaginario; en este caso fue distinto.
Pelo negro a juego con su vestido, y sus pies descalzos, suspendidos. Sentada en un banco leía con avidez lo que parecía una novela de las de premios y televisión.
Y no fue la tapa,dura, la que servía a la inspiración, sino su pecho libre y apacible bajo el oleaje de un escote. Su mirada en consonancia miraba con atrevimiento, sin amilanarse, pidiendo a gritos que le hablase con voz queda, casi susurrando. Pero no pude, pues la belleza, de cerca, impresiona más que una ilusión.
Pelo negro a juego con su vestido, y sus pies descalzos, suspendidos. Sentada en un banco leía con avidez lo que parecía una novela de las de premios y televisión.
Y no fue la tapa,dura, la que servía a la inspiración, sino su pecho libre y apacible bajo el oleaje de un escote. Su mirada en consonancia miraba con atrevimiento, sin amilanarse, pidiendo a gritos que le hablase con voz queda, casi susurrando. Pero no pude, pues la belleza, de cerca, impresiona más que una ilusión.
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