Mensaje
Nuestro encuentro duró casi dos horas y media.
Afuera no paraba de llover
Pero en aquella cafetería no solo estaba el calor de un café recién servido sobre la mesa.
También había calor en sus palabras.
En su mirada.
Y quizás eso ella no lo percibía.
Hacía tiempo que no sentía que las palabras de alguien podían abrazarme,
incluso mientras la lluvia continuaba su curso, incansable, al otro lado del vidrio.
Nos despedimos.
Llegué a casa.
Revisé el celular.
No había ningún mensaje
Ni un simple:
«¿Cómo llegaste ?»
El silencio fue lo único que comenzó a hablarme
Entonces el calor de aquella tarde dejó de acompañarme.
Llevaba paraguas,
llevaba una parka
Aun así,
sentí la lluvia caer muy fuerte
Y el frío encontró un lugar donde quedarse.
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