Un simple llamado, un acto tan sencillo como es la comunicaciòn entre dos personas mediante un telèfono, bastò para reabrir una herida que creìa curada. Volver a escuchar tu voz luego de tres silenciosos años fue algo que no esperaba.
    Un frìo temblor recorriò mi cuerpo y mi corazòn dio un brinco de sorpresa, y el odio y la bronca afloraron otra vez por mi piel.
    Dicen que del amor al odio hay un solo paso y tu me obligaste a darlo. Tanto te amaba... Eras el cielo, la tierra, la luz y el aire que respiraba, eras todo para mì y por tu cobardìa y poca hombrìa tuve que dejarte ir.
    Otro amor llegò y fue sanando las heridas que causaste, y cuando ya las creìa curadas tu llamado las reabriò.
    Tienes ahora que saberlo, como te amè te odio y sòlo quiero que sufras lo que yo sufrì por tì.
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