Un día me contaron que la magia no existe
y entre llantos lo acepte,
aunque en mi cabeza brillaba la ilusión de un niño,
deje de creer.
Cargando con los escombros de mi utopía,
me aleje  sin fe,
a sentir la verdad de sangre viva
aunque duela  saber.
Instruiré mi alma en la realidad fría
para  no  caer
en el abrazo cruel del desengaño,
otra vez.
12670

Cargando comentarios...