No sé que me llevo a soñarte…
la vida expuesta en tintes ocres quizás,
 o tu pasión sarcástica, irónica, lírica
que cae  a la hoja de punta, sin herirla,
 no lo sé… sea lo que sea fue un disparador
al amplio prado donde imagino,
donde  solo necesito la textura y los contornos 
que obtuve  de observar tu boca 
para poder darte un primer beso cada día.
Estas presente en ese lugar inmenso
que me caracteriza,
aquel sitio perfecto
donde los amores imposibles pierden la ética
y donde es lo que pudo haber sido 
de una manera perfecta.
 
 Solo quería que sepas
que sin permiso, un día de aquellos,
sin que me veas, sin que lo sientas… te  quite la ropa.
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