Cae la lluvia y mis lagrimas se confunden con las gotas
desenfrenadas que ruedan por mi ventana.
No puedo detener mis lagrimas, corren a cantaros sobre mis mejillas
agobiando mi corazón.
Es imposible detener estas lagrimas, es imposible dejar de llorar cuando
agobiada está el alma.
Un manantial brota de mis ojos, suplicandote que calmes este dolor
con un te quiero de tus labios.
Mi pena  es fidedigna y no un ardid maquiavélico para suscitar tu consuelo.
Tengo un cúmulo de emociones negativas, temo perderte, que te alejes de mi vida.
No permitas amor que amontone mis lagrimas en un pequeño estanque insignificante
que acabaría envenando de tristeza mi alma. 
 
 
 
 
 
 
 
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