Un ave gris con el pecho de plumas blancas se poso sobre mis alas, en cuyos extremos tenía dos manos,  manos que escribían para narrar lo que nos estaba aconteciendo el momento, lo que alguna vez fue historia y creímos jamás volvería a ser cantado. Las hojas que dio la naturaleza a mis manos me entregaron los pensamientos que alguna vez pensé que no existían, pero desde aquel momento en que supe la verdad, comencé a darme cuenta de lo valioso que era el mundo donde ya  no íbamos a estar más,  y comprendí que somos insignificantes, somos egoístamente  superiores en un mundo paralelo que es falacia. Pero sigo sumergido en todas las noches que no mire con mis ojos  y aquellos días compañeras de esas noches, me dicen que no estaba del todo equivocado, volé más alto que ningún ave existente, subí más alto que los mismos reyes que con látigo y opresión masacraban el espíritu del más débil, siendo esos reyes los que provocaron hoy, el fin de la humanidad como tal. Porque esos reyes  son ahora presidentes, son ahora papas, son hoy los empresarios más ricos y poderosos del mundo, esos son los reyes que rigen el mundo llamando a sus monarquías gobiernos. Aquellos que con mano asesina no temieron a disparar a matar, contra el que ni siquiera sabía cuál era su nombre. Y atrás quedaron los villanos, atrás quedaron los luchadores revolucionarios, la magia y bestias indomables, mientras que los verdaderos héroes son plasmados en libros de historia, representados por rostros de manos pequeñas, inocentes conciencias que van directo al mismo destino de payasos de un mismo circo, vestidos como su cultura, bailando y aprendiendo cosas que jamás existieron, aberran, mutilan, y asesinan sin querer. La querida madre patria, como le llaman los payasos que no tienen abierta su mente y son parte del circo que aquellos arrebataron, masacraron, destrozaron y aniquilaron la bella armonía que corregía al continente desconocido. Las aves se burlan de nosotros, sabiendo ellas lo que nosotros estamos haciendo, dándose cuenta que vamos en los viajes más increíbles, mientras que la naturaleza hace sombra de nuestros actos, siéndonos esta fiel compañera, siendo el único ser con capacidad de estar con el bien y el mal al mismo tiempo, infinitamente imposible aquello, pero la naturaleza era tan increíble, que tenia exclusivamente la capacidad de estar a ambos lados equitativamente.  Necesito un ascensor que corra a la velocidad de la luz para bajarme de este planeta, peligroso pero hermoso, ni siquiera una escalera al infinito es suficiente para bajarme de este espacio sideral. Como que las palabras se apagan, quieren cerrar mi mente, pero todo a nuestro alrededor era naturaleza, existía la música, existían las guitarras, existían los pianos, y el canto de las aves, pero faltaba lo esencial, no había palabras, no había tiempo ni espacio, solo flores secas en el olvido, y todo a nuestro alrededor eran flores secas, secas hojas de algún árbol mágico que nos hacía reír cada vez que había paz en el mundo, escuchando todo a nuestro alrededor, pero sin nadie que nos digiera que significaba, sin nadie que nos digiera que mierda le importaba a uno lo que significaba, solo sabiendo que existía una paz universal, que solo tus sueños más utópicos, se pueden acercar una fracción de tiempo para llegar a ser lo verdaderamente maravilloso que esto era. Ya no hay nada que se pueda mirar, ya no hay nadie para poder hablar, ahí quedaron las flores secas, y seguimos cargando egoísmo. Y los bajos resuenan como el latido del corazón de mis bestias salvajes del continente matriarca, donde alguna vez fuimos las criaturas más significativas para el planeta tierra. Esto ya se salió de mis manos, pero no encuentro que mas hacer, que más decir, que más pintar ni que más cantar… Entonces aparecen pájaros de fuego, aquellos que me protegían acaban con mi curiosidad, me queman el espíritu con su fuego de paz y amor. Pero no es su culpa, porque nosotros vivimos con esa naturaleza, porque antes no era así, antes la naturaleza convivía con las especies que fueron nuestros antepasados, conviviendo en paz y tranquilidad, hasta que tuvo que aparecer la evolución, apareció el desarrollo. Y aparecieron las mentes, aparecieron los creadores que mutando las ideas que la misma naturaleza le entrego a sus mentes, creó las maquinas mas monstruosas e inimaginables para la paz de la naturaleza, el ser humano construyó políticas, construyó empresas, construyó industrias, creo y moldeo a su propia familia para su gusto personal, la cantidad de egoísmo era tan sorprendentemente agonizante, que nuestra madre verde opto por tomar un odio a la vida que había creado, pero sintiendo muy en el fondo, ese bello instante de amor que alguna vez tuvo hacia nosotros, cuando la humanidad era un ser libre, alimentándose del pecho de su madre, la naturaleza. Creí un día que aquellas armonías no existían, y me doy cuenta que es tan fuerte el aroma a victorioso, que en un grito de final de tiempo se escucha hasta kilómetros de distancia. Y las calles se nublaron, nos caímos de rodillas y deseamos el mal hacia todo lo conocido, y siendo los seres más egoístas de la existencia, acabando con toda la armonía que alguna vez existió. Pero un día la naturaleza dirá basta, dirá ya no más, mis arboles y mi aire no son un juego, son vida para ustedes,  les di de comer de mi creación, y cortan las vidas de otros que no han hecho nada a ustedes, y enfurecida la naturaleza acabara con todos y cada uno de los errores de su creación, me voy, me voy lejos y no es estar pensando egoístamente, porque no pienso en ustedes, pienso en nuestro verdadero dios, la naturaleza. Miré hacia el cielo, volando iba el ave gris de pecho con plumas blancas, volando iba, arrancando volaba, esperando que algún día todos la sigan, y puedan alguna vez sentir en sus corazones armonía y pasión. 
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